alejandrino calvo
Poeta recién llegado
Debajo de un arbolito,
cerca de la carretera.
dentro de una ratonera,
un día nació un ratoncito.
su mamita y su papito,
doña rata y don ratón,
con mucha dedicación,
lo cuidaban noche y día,
y el bebecito crecía,
sano fuerte y júguetón.
Llegó el tiempo de la escuela,
cuadernos y borradores,
lapicitos de colores,
y un uniforme de tela.
tareas hechas por la abuela.
regaños del profesor,
pero entre acierto y error,
con talante y con talento,
el ratoncito del cuento,
llegará a ser un doctor.
Al comenzar cada día,
se amarra bien los zapatos.
para escapar de los gatos,
que salen de cacería.
un perro que es policía,
y patrulla en el sector,
ya le ha dicho que es mejor,
que no ande desprevenido,
que debe ser precavido,
si quiere un día ser mayor.
Y es que en varias ocasiones,
la muerte ha visto cerquita.
como un día de mañanita,
que estando de vacaciones,
junto con otros ratones,
al campo iban de paseo.
cuando un gato grande y feo,
armado con escopeta,
con fusil y metralleta,
formó un fuerte tiroteo.
De infarto se murió un grillo.
y se oían gritos de miedo.
pero el gato con su dedo,
seguía oprimiendo el gatillo.
nuestro amigo ratoncillo,
pensó, de ésta no me escapo.
cuando de repente un sapo,
bien soplado se metió,
y tendido allí quedó,
por querer ganar de guapo.
Celebró el gato su acierto,
y fue a tomar la enorme presa.
pero vaya! que sorpresa.
que dolor. que desconcierto.
porque el pobre sapo muerto,
parecía una uva pasa.
a correr se dieron traza,
los ratones del lugar,
en silencio y sin hablar,
regresaron a la casa.
Otro día, fue una serpiente.
que ocultando su apetito,
se dirigió al ratoncito,
con aire triste y doliente.
hablando pausadamente,
con voz trémula le dijo.
soy un pobre lagartijo,
que perdió sus cuatro patas,
y vengo a ver si las ratas,
me dan amparo y cobijo.
Obviamente el ratoncito,
no sospechaba el engaño.
ni creía recibir daño,
de tan tierno animalito.
se acercó poco a poquito,
con su mirada inocente,
pero al descubrir el diente,
criminal de la culebra,
saltó al lomo de una cebra,
que dormía plácidamente.
Molesta y muy sorprendida,
al sentir el cosquilleo,
entre trote y corcoveo,
la cebra emprendió la huida.
después vino la caída,
del intrépido ratón,
que aunque se metió un raspón,
contra el duro pavimento,
volvió a casa muy contento,
dando saltos de emoción.
Una feliz circunstancia.
¡como pocas en la vida!
hizo que en una salida,
de las tantas de su infancia,
encontrara en cierta estancia,
a un gracioso cachorrito.
su pelo, era suavecito.
los ojos, eran grandotes.
tenía orejas y bigotes,
mejor dicho era un gatito.
Se miraron fijamente.
el felino se acercó,
y el ratón lo saludó,
con un gesto reverente.
como en casa, no había gente,
que pudiera molestar,
tuvieron tiempo de hablar,
hasta que les vino en gana,
y seis veces por semana,
volvían al mismo lugar.
Armaban la jugarreta,
propia de un ratón y un gato.
después de correr un rato,
y de sudar la camiseta,
comían pan, comían galleta,
bebían leche en cantidad,
el lazo de su amistad,
era cada vez más fuerte,
hasta que por fin la muerte,
y lo rompió por la mitad.
Un día lleno de neblina,
que el sol se quedó dormido,
su amiguito tan querido,
se murió de tos felína.
con alas de cartulína,
y de blanco terciopelo,
un un apacible vuelo,
convertida en angelito,
el alma de su amiguito,
se fue con Dios para el cielo.
Solo y ya sin el gatito,
el ratón siguió adelante.
siguió siendo un estudiante,
y así muy poco a poquito,
un médico ya viejito,
lo enseñó a ser cirujano.
a trasplantar una mano,
una pierna un corazón,
aprendió a la perfección,
las técnicas del anciano.
A su consultorio un día,
le trajeron malherido,
un gato viejo bandido,
que ya casi se moría.
el ratón, lo conocía.
cazador, de cazadores.
que en épocas anteriores,
le quiso quitar la vida.
pero convocó en seguida,
a una junta de doctores.
Es un deber del galeno,
salvar la vida al paciente.
muy independientemente,
de que este sea malo o bueno.
en el ejercicio pleno,
de tan noble profesión,
no cuenta la filiación,
sexo, creencia ni raza.
la ética sobrepasa,
toda discriminación.
A sala de cirugía
lo trasladó de inmediato
pero el corazón del gato
ya ni siquiera latía
la sangre ya no fluía
faltaba respiración
para más complicación
había un trauma cerebral
todo se veía muy mal
en aquella operación
Había que hacer un trasplante
y cuanto más pronto mejor
pero el problema mayor
era encontrar un donante
se presentó un elefante
un caballo y un león
pero hecha la evaluación
no se podía con ninguno
pues para un pecho gatuno
era mucho corazón
Cuando ya todo indicaba
que se iba a morir el gato
de pronto apareció un pato
que con tristeza lloraba
y dijo que él le donaba
el corazón de su esposa
una pata muy hermosa
que acababa de morir
y más demoró en decir
que efectuarse la cosa
Después de ocho días y un rato
de cuidados intensivos
en el mundo de los vivos
se volvió a contar el gato
y abrazado con el pato
abandonó el hospital
dejó de ser criminal
y de matar ratoncitos
y hoy cuida cinco patitos
con cariño maternal
Una ratita enfermera
asistente del doctor
sufrió un ataque de amor
una mañana cualquiera
y vaya ¡quien lo creyera!
uno pensaría que no
mas como nadie inventó
contra el amor la vacuna
sin resistencia ninguna
el doctor se contagió
Y para poder curar
tan dulce padecimiento
solo existía un tratamiento
que ambos debían aplicar
fue así como en el altar
de una bella catedral
sonó la marcha nupcial
y gracias a san Ratonio
finalizó en matrimonio
aquel amor sin igual
Todo es paz y armonía
viven tiempos muy bonitos
ya tienen dos ratoncitos
y esperan más todavía
deseándoles muy buen día
aquí me despido yo
si hubo alguien que no entendió
debe oír con más cuidado
y colorín colorado
este cuento se acabó
cerca de la carretera.
dentro de una ratonera,
un día nació un ratoncito.
su mamita y su papito,
doña rata y don ratón,
con mucha dedicación,
lo cuidaban noche y día,
y el bebecito crecía,
sano fuerte y júguetón.
Llegó el tiempo de la escuela,
cuadernos y borradores,
lapicitos de colores,
y un uniforme de tela.
tareas hechas por la abuela.
regaños del profesor,
pero entre acierto y error,
con talante y con talento,
el ratoncito del cuento,
llegará a ser un doctor.
Al comenzar cada día,
se amarra bien los zapatos.
para escapar de los gatos,
que salen de cacería.
un perro que es policía,
y patrulla en el sector,
ya le ha dicho que es mejor,
que no ande desprevenido,
que debe ser precavido,
si quiere un día ser mayor.
Y es que en varias ocasiones,
la muerte ha visto cerquita.
como un día de mañanita,
que estando de vacaciones,
junto con otros ratones,
al campo iban de paseo.
cuando un gato grande y feo,
armado con escopeta,
con fusil y metralleta,
formó un fuerte tiroteo.
De infarto se murió un grillo.
y se oían gritos de miedo.
pero el gato con su dedo,
seguía oprimiendo el gatillo.
nuestro amigo ratoncillo,
pensó, de ésta no me escapo.
cuando de repente un sapo,
bien soplado se metió,
y tendido allí quedó,
por querer ganar de guapo.
Celebró el gato su acierto,
y fue a tomar la enorme presa.
pero vaya! que sorpresa.
que dolor. que desconcierto.
porque el pobre sapo muerto,
parecía una uva pasa.
a correr se dieron traza,
los ratones del lugar,
en silencio y sin hablar,
regresaron a la casa.
Otro día, fue una serpiente.
que ocultando su apetito,
se dirigió al ratoncito,
con aire triste y doliente.
hablando pausadamente,
con voz trémula le dijo.
soy un pobre lagartijo,
que perdió sus cuatro patas,
y vengo a ver si las ratas,
me dan amparo y cobijo.
Obviamente el ratoncito,
no sospechaba el engaño.
ni creía recibir daño,
de tan tierno animalito.
se acercó poco a poquito,
con su mirada inocente,
pero al descubrir el diente,
criminal de la culebra,
saltó al lomo de una cebra,
que dormía plácidamente.
Molesta y muy sorprendida,
al sentir el cosquilleo,
entre trote y corcoveo,
la cebra emprendió la huida.
después vino la caída,
del intrépido ratón,
que aunque se metió un raspón,
contra el duro pavimento,
volvió a casa muy contento,
dando saltos de emoción.
Una feliz circunstancia.
¡como pocas en la vida!
hizo que en una salida,
de las tantas de su infancia,
encontrara en cierta estancia,
a un gracioso cachorrito.
su pelo, era suavecito.
los ojos, eran grandotes.
tenía orejas y bigotes,
mejor dicho era un gatito.
Se miraron fijamente.
el felino se acercó,
y el ratón lo saludó,
con un gesto reverente.
como en casa, no había gente,
que pudiera molestar,
tuvieron tiempo de hablar,
hasta que les vino en gana,
y seis veces por semana,
volvían al mismo lugar.
Armaban la jugarreta,
propia de un ratón y un gato.
después de correr un rato,
y de sudar la camiseta,
comían pan, comían galleta,
bebían leche en cantidad,
el lazo de su amistad,
era cada vez más fuerte,
hasta que por fin la muerte,
y lo rompió por la mitad.
Un día lleno de neblina,
que el sol se quedó dormido,
su amiguito tan querido,
se murió de tos felína.
con alas de cartulína,
y de blanco terciopelo,
un un apacible vuelo,
convertida en angelito,
el alma de su amiguito,
se fue con Dios para el cielo.
Solo y ya sin el gatito,
el ratón siguió adelante.
siguió siendo un estudiante,
y así muy poco a poquito,
un médico ya viejito,
lo enseñó a ser cirujano.
a trasplantar una mano,
una pierna un corazón,
aprendió a la perfección,
las técnicas del anciano.
A su consultorio un día,
le trajeron malherido,
un gato viejo bandido,
que ya casi se moría.
el ratón, lo conocía.
cazador, de cazadores.
que en épocas anteriores,
le quiso quitar la vida.
pero convocó en seguida,
a una junta de doctores.
Es un deber del galeno,
salvar la vida al paciente.
muy independientemente,
de que este sea malo o bueno.
en el ejercicio pleno,
de tan noble profesión,
no cuenta la filiación,
sexo, creencia ni raza.
la ética sobrepasa,
toda discriminación.
A sala de cirugía
lo trasladó de inmediato
pero el corazón del gato
ya ni siquiera latía
la sangre ya no fluía
faltaba respiración
para más complicación
había un trauma cerebral
todo se veía muy mal
en aquella operación
Había que hacer un trasplante
y cuanto más pronto mejor
pero el problema mayor
era encontrar un donante
se presentó un elefante
un caballo y un león
pero hecha la evaluación
no se podía con ninguno
pues para un pecho gatuno
era mucho corazón
Cuando ya todo indicaba
que se iba a morir el gato
de pronto apareció un pato
que con tristeza lloraba
y dijo que él le donaba
el corazón de su esposa
una pata muy hermosa
que acababa de morir
y más demoró en decir
que efectuarse la cosa
Después de ocho días y un rato
de cuidados intensivos
en el mundo de los vivos
se volvió a contar el gato
y abrazado con el pato
abandonó el hospital
dejó de ser criminal
y de matar ratoncitos
y hoy cuida cinco patitos
con cariño maternal
Una ratita enfermera
asistente del doctor
sufrió un ataque de amor
una mañana cualquiera
y vaya ¡quien lo creyera!
uno pensaría que no
mas como nadie inventó
contra el amor la vacuna
sin resistencia ninguna
el doctor se contagió
Y para poder curar
tan dulce padecimiento
solo existía un tratamiento
que ambos debían aplicar
fue así como en el altar
de una bella catedral
sonó la marcha nupcial
y gracias a san Ratonio
finalizó en matrimonio
aquel amor sin igual
Todo es paz y armonía
viven tiempos muy bonitos
ya tienen dos ratoncitos
y esperan más todavía
deseándoles muy buen día
aquí me despido yo
si hubo alguien que no entendió
debe oír con más cuidado
y colorín colorado
este cuento se acabó