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Ráfagas (con un estrambote a la antigua)

Pessoa

Moderador Foros Surrealistas.o
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RÁFAGAS

Detrás del decorado un simple aullido
desgranada la melodía en sus granos elementales
nacen como inmaculadas máculas
las pequeñas avecillas que tañen el trombón.

Corazones oxidados retozan bajo las aguas
una fuente circular para las aguas informes
que reflejan como espejos medievales
los tiempos que ya están a punto de ser olvido.

Una cordada de ciegos marca el camino exacto
-cuánto tiempo sin llover ( o yo ver) el brillo de la palabra-
desierto cuyos límites están en mí
efervescente de alimañas y de orquídeas moribundas.

La noche desleída en la taza de café
como una bestia amodorrada
la noche devoradora de sombras
con su sombrero de alondras…

Llega la madrugada en suntuoso carruaje de nácar
olvidando los peligros que supone ver a una mujer desnuda
El polvo de los caminos cubre las capas viajeras
con brillos ortogonales que remedan constelaciones.

Los caballos se impacientan buscando sus pedestales
...tanto tiempo esculpiendo monarcas para ellos
tanto tiempo construyendo eternidades
para habitar el fondo de tus ojos…

Se apagan las luces del proscenio
se corren los cortinajes del sueño
ha terminado el milenio
cerrad cerrad los vuestros ojos
dormid con tenaz empeño…
 
RÁFAGAS

Detrás del decorado un simple aullido
desgranada la melodía en sus granos elementales
nacen como inmaculadas máculas
las pequeñas avecillas que tañen el trombón.

Corazones oxidados retozan bajo las aguas
una fuente circular para las aguas informes
que reflejan como espejos medievales
los tiempos que ya están a punto de ser olvido.

Una cordada de ciegos marca el camino exacto
-cuánto tiempo sin llover ( o yo ver) el brillo de la palabra-
desierto cuyos límites están en mí
efervescente de alimañas y de orquídeas moribundas.

La noche desleída en la taza de café
como una bestia amodorrada
la noche devoradora de sombras
con su sombrero de alondras…

Llega la madrugada en suntuoso carruaje de nácar
olvidando los peligros que supone ver a una mujer desnuda
El polvo de los caminos cubre las capas viajeras
con brillos ortogonales que remedan constelaciones.

Los caballos se impacientan buscando sus pedestales
...tanto tiempo esculpiendo monarcas para ellos
tanto tiempo construyendo eternidades
para habitar el fondo de tus ojos…

Se apagan las luces del proscenio
se corren los cortinajes del sueño
ha terminado el milenio
cerrad cerrad los vuestros ojos
dormid con tenaz empeño…
Quizás sea un nuevo despertar y dejar atrás todo lo que no realizamos.

Saludos
 
RÁFAGAS

Detrás del decorado un simple aullido
desgranada la melodía en sus granos elementales
nacen como inmaculadas máculas
las pequeñas avecillas que tañen el trombón.

Corazones oxidados retozan bajo las aguas
una fuente circular para las aguas informes
que reflejan como espejos medievales
los tiempos que ya están a punto de ser olvido.

Una cordada de ciegos marca el camino exacto
-cuánto tiempo sin llover ( o yo ver) el brillo de la palabra-
desierto cuyos límites están en mí
efervescente de alimañas y de orquídeas moribundas.

La noche desleída en la taza de café
como una bestia amodorrada
la noche devoradora de sombras
con su sombrero de alondras…

Llega la madrugada en suntuoso carruaje de nácar
olvidando los peligros que supone ver a una mujer desnuda
El polvo de los caminos cubre las capas viajeras
con brillos ortogonales que remedan constelaciones.

Los caballos se impacientan buscando sus pedestales
...tanto tiempo esculpiendo monarcas para ellos
tanto tiempo construyendo eternidades
para habitar el fondo de tus ojos…

Se apagan las luces del proscenio
se corren los cortinajes del sueño
ha terminado el milenio
cerrad cerrad los vuestros ojos
dormid con tenaz empeño…

Preciosas palabras crean escenarios y ambientes suntuosos y especiales. Es un placer leer querido amigo Pessoa. Un abrazo, que tengas estupendos días!!
 
RÁFAGAS

Detrás del decorado un simple aullido
desgranada la melodía en sus granos elementales
nacen como inmaculadas máculas
las pequeñas avecillas que tañen el trombón.

Corazones oxidados retozan bajo las aguas
una fuente circular para las aguas informes
que reflejan como espejos medievales
los tiempos que ya están a punto de ser olvido.

Una cordada de ciegos marca el camino exacto
-cuánto tiempo sin llover ( o yo ver) el brillo de la palabra-
desierto cuyos límites están en mí
efervescente de alimañas y de orquídeas moribundas.

La noche desleída en la taza de café
como una bestia amodorrada
la noche devoradora de sombras
con su sombrero de alondras…

Llega la madrugada en suntuoso carruaje de nácar
olvidando los peligros que supone ver a una mujer desnuda
El polvo de los caminos cubre las capas viajeras
con brillos ortogonales que remedan constelaciones.

Los caballos se impacientan buscando sus pedestales
...tanto tiempo esculpiendo monarcas para ellos
tanto tiempo construyendo eternidades
para habitar el fondo de tus ojos…

Se apagan las luces del proscenio
se corren los cortinajes del sueño
ha terminado el milenio
cerrad cerrad los vuestros ojos
dormid con tenaz empeño…
Muchas gracias, querido Tribu. Después de esta incipiente y afotunadamente no consumada retirada, es muy grato volver a reencontrar tus palabras. Un abrazo.
miguel
En ese tiempo de monarcas estaba muy claro a quién culpar. Un abrazo, Miguel.
 
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