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Poeta fiel al portal
Aún recuerdo tu manita cepillando mi cabello dorado...
diciendo que cambiarías este color?,
porque ya no era una Elsa,
era una Anna,
con tanto cariño y bruscamente, que es tierno...
que parece amor...
El sol brillaba sobre nuestras cabezas,
y tú corrías de ella para acá,
a veces siento angustia porque ya no tienes el mismo porte no es el mismo día,
y cuando volvamos a salir y el sol,
no seremos las mismas...pero lo recuerdo...
tu cabello con rayos amarillos como sol,
corriendo de aquí para allá,
sonriendo al llegar,
segura de que existen hadas...
Mi vestido rojo y mis zapatos rojos,
quedaron en ese lugar bajo ese árbol...
y tu dulce compañía...
tus besos de cariño en mis mejillas,
sinceros;inocentes...
es todo lo que esperaba para Navidad ...y como la primera vez mi felicidad,
era eterna en una milésima de segundo...
porque pude apreciar toda tu inteligencia,
en una pequeña...
y ante ojos incrédulos y celosos,
no podemos esconder que el amor es visible...
que nuestros lazos nos unen,
y nos hacen invencibles,
porque cuando estamos juntas hay un pedazo de cielo, que nos sostiene,
y no te quiero soltar,
no quiero dejar de oír cómo que te parece el mundo...
y que adoras hablar esas historia de hielo.
Adoro porque sabes mirar como yo...
y también puedo ver cómo tú...
a veces nuestros días son deja vú,
compartiemdo las mismas historias,
siempre sin aburrirnos...
por alguna razón sabemos distinguirlos
y suelen mirar...
Quizás es nuestra forma de mirar...
Quizás es nuestra forma de mirar...
diciendo que cambiarías este color?,
porque ya no era una Elsa,
era una Anna,
con tanto cariño y bruscamente, que es tierno...
que parece amor...
El sol brillaba sobre nuestras cabezas,
y tú corrías de ella para acá,
a veces siento angustia porque ya no tienes el mismo porte no es el mismo día,
y cuando volvamos a salir y el sol,
no seremos las mismas...pero lo recuerdo...
tu cabello con rayos amarillos como sol,
corriendo de aquí para allá,
sonriendo al llegar,
segura de que existen hadas...
Mi vestido rojo y mis zapatos rojos,
quedaron en ese lugar bajo ese árbol...
y tu dulce compañía...
tus besos de cariño en mis mejillas,
sinceros;inocentes...
es todo lo que esperaba para Navidad ...y como la primera vez mi felicidad,
era eterna en una milésima de segundo...
porque pude apreciar toda tu inteligencia,
en una pequeña...
y ante ojos incrédulos y celosos,
no podemos esconder que el amor es visible...
que nuestros lazos nos unen,
y nos hacen invencibles,
porque cuando estamos juntas hay un pedazo de cielo, que nos sostiene,
y no te quiero soltar,
no quiero dejar de oír cómo que te parece el mundo...
y que adoras hablar esas historia de hielo.
Adoro porque sabes mirar como yo...
y también puedo ver cómo tú...
a veces nuestros días son deja vú,
compartiemdo las mismas historias,
siempre sin aburrirnos...
por alguna razón sabemos distinguirlos
y suelen mirar...
Quizás es nuestra forma de mirar...
Quizás es nuestra forma de mirar...
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