Alicia La Maya
Poeta fiel al portal
Entre montañas de hierro
y ríos de aceite y cuero
y el sonar de las alarmas
entre las copas del viento
y la lluvias que se alzan
en lagunas estancadas,
se trasluce aún en mis amaneceres,
horizontes sin bruma,
trasparencias. Más allá del tiempo
y estas veredas cansinas,
más acá de estos balcones viejos
y oxidados sin amor.
La ciudad me ha comido la sangre, y me ha dejado ciega,
pero no me ha quitado la quintaescencia del presentir.
Tierra de semillas nuevas,
aljibes hondos de tréboles en luz,
nidos de óvulos madre,
que en la simiente del cenote,
se aparean, en el oscuro vientre,
donde renacerá el planeta y develara misterios.
Símbolo futuro del mapa,
de este pasado para no repetir.
Que sin pensar qué hora es,
y en este sinrazón de idas y vueltas
sin saber para qué,
hay un hilo nuevo que nos teje,
sin espejos.
Ala Maya
y ríos de aceite y cuero
y el sonar de las alarmas
entre las copas del viento
y la lluvias que se alzan
en lagunas estancadas,
se trasluce aún en mis amaneceres,
horizontes sin bruma,
trasparencias. Más allá del tiempo
y estas veredas cansinas,
más acá de estos balcones viejos
y oxidados sin amor.
La ciudad me ha comido la sangre, y me ha dejado ciega,
pero no me ha quitado la quintaescencia del presentir.
Tierra de semillas nuevas,
aljibes hondos de tréboles en luz,
nidos de óvulos madre,
que en la simiente del cenote,
se aparean, en el oscuro vientre,
donde renacerá el planeta y develara misterios.
Símbolo futuro del mapa,
de este pasado para no repetir.
Que sin pensar qué hora es,
y en este sinrazón de idas y vueltas
sin saber para qué,
hay un hilo nuevo que nos teje,
sin espejos.
Ala Maya