Ramón Peña
Poeta recién llegado
Quiero Regalarte...
A Daphne y Delanie
Hija mía,
superficie infinita
de mis pasos,
Ternura de oro
y planetas enlazados,
Yo sé que eres
artesana
de orbitas y atardeceres,
Que tus manos
colocan asterismos
en los campos del dolor,
Y que te cubre
la pureza
de un Domingo
sin días,
No puedo más que darte,
este amor humilde
y sencillo como un triángulo
de tiempo,
Pero yo quiero regalarte,
Una constelación
viajando
sobre una torre
de utopías,
La circunferencia
del Ramayana,
Aquella cruz
de gravedad
que arde
en la superficie
de las nubes,
La segunda
delta del Yangtsé,
La heliopausa
de los océanos,
La secante
de una ciudad eterna,
La música
de mis pestañas,
El mapa
de un relámpago
de estambre,
Una mariposa
nacida en Alfa Leonis,
El camino
de las gacelas,
Un arco iris
blanco y negro,
El más sutil
pensamiento
en la planicie de Urano,
Dime tú, hija mía,
Tú que conoces
el centro del mar,
El camino de
madera
que conduce al sol,
Cómo puedo
darte la sabiduría
que duerme
en las heridas
de los Santos,
Un collar de
supernovas
colgando
en la divergencia
de una tarde,
Las páginas
de un espejo,
Un viñedo de
notas mudas,
El color
de los incendios,
el código
del verano,
Un pedazo
de luz
que traga luz,
Un terasegundo
en mis brazos,
La neblina
que cubre la tumba
donde descansan
los pensamientos,
Una puerta
entreabierta
con miradas de menta,
Un tratado
de medicina
alquimista,
El reactivo
que fluye entre
los símbolos
de la troposfera lunar,
El segundo
que no marcan
los relojes,
Un pétalo
sin lagunas,
El tendedero
donde las aves
reposan al viajar
entre Roma
y la quinta
estrella de Capricornio,
El mosaico
de materia
donde se pierden
los elementos,
El poema
que olvidó
escribir Neruda,
Una antorcha
de verdades,
Una rama
perdida en
los huecos del aire,
Una cascada
de agua solar,
El átomo que se
encuentra
del otro lado
de la Gran Explosión,
Un fin de año
en las ecuaciones
de Riemann,
Una balsa perdida
en el vuelo de los siglos