BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Qué hacer
para empujar este carro maldito
viejo lleno de hortalizas en los dientes
cópula de antiguos bueyes sobre cenizas
echados hacia atrás con su duerme incendios
boca abajo. Qué hacer, dime, qué hacer
si el paraíso detiene sus ruedas como tempestad
de un martirio superior, donde las acacias titubean
y mezclan su ladino altar de exterminio, y ese, ese
calor concurre y reúne gotas de sudor en las espaldas
tan viejas y tan desolladas
como extremidades translúcidas y avejentadas de repente-.
©
para empujar este carro maldito
viejo lleno de hortalizas en los dientes
cópula de antiguos bueyes sobre cenizas
echados hacia atrás con su duerme incendios
boca abajo. Qué hacer, dime, qué hacer
si el paraíso detiene sus ruedas como tempestad
de un martirio superior, donde las acacias titubean
y mezclan su ladino altar de exterminio, y ese, ese
calor concurre y reúne gotas de sudor en las espaldas
tan viejas y tan desolladas
como extremidades translúcidas y avejentadas de repente-.
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