VICTOR SANTA ROSA
Poeta fiel al portal
QUE TRISTE LA TARDE.
Que triste la tarde cuando los pajarillos dejan de trinar,
que silencioso se queda el bosque siempre al atardecer,
tal parece que mi densa soledad jamás va a terminar,
pues desde que te fuiste para mi no existe el amanecer.
En la tarde junto a la orilla del inmenso mar,
y cuando las gaviotas buscan ansiosas sus nidos de amor,
sólo, triste, pensando en ti y sumido en el dolor,
siento que mis ojos morirán de tanto llorar.
¿Por qué te fuiste sin darme tu cruel adiós?,
¿ a caso no fui siempre fiel contigo?,
¿no creíste que juntos seríamos felices los dos?
¿y venceríamos en la vida con nuestro idilio?.
Mis tardes hoy, son opacas y descoloridas,
no escucho el trinar alegre de las aves,
son mis pensamientos un cúmulo de ilusiones perdidas
y mi corazón un náufrago en el océano de tus recuerdos.
Solo, apesadumbrado, sin esperanza, mas que morir,
me encadeno a la presencia de tu adorable silueta,
entonces me refugio en la risa, para no llorar
y no delatar mi alma que está perdida y rota.
Que tarde tan tristes, solas y sombrías,
mi vida no tiene ningún objeto sin ti,
cada vez, sangran más la heridas mías
y se agigantan con el recuerdo de tu amor que ya perdí.
Mi corazón te dice en este instante, adiós
y no se consuela con haberte perdido,
que seas feliz y que te bendiga Dios,
pues yo desde mi dolor, ya te he bendecido
Que triste la tarde cuando los pajarillos dejan de trinar,
que silencioso se queda el bosque siempre al atardecer,
tal parece que mi densa soledad jamás va a terminar,
pues desde que te fuiste para mi no existe el amanecer.
En la tarde junto a la orilla del inmenso mar,
y cuando las gaviotas buscan ansiosas sus nidos de amor,
sólo, triste, pensando en ti y sumido en el dolor,
siento que mis ojos morirán de tanto llorar.
¿Por qué te fuiste sin darme tu cruel adiós?,
¿ a caso no fui siempre fiel contigo?,
¿no creíste que juntos seríamos felices los dos?
¿y venceríamos en la vida con nuestro idilio?.
Mis tardes hoy, son opacas y descoloridas,
no escucho el trinar alegre de las aves,
son mis pensamientos un cúmulo de ilusiones perdidas
y mi corazón un náufrago en el océano de tus recuerdos.
Solo, apesadumbrado, sin esperanza, mas que morir,
me encadeno a la presencia de tu adorable silueta,
entonces me refugio en la risa, para no llorar
y no delatar mi alma que está perdida y rota.
Que tarde tan tristes, solas y sombrías,
mi vida no tiene ningún objeto sin ti,
cada vez, sangran más la heridas mías
y se agigantan con el recuerdo de tu amor que ya perdí.
Mi corazón te dice en este instante, adiós
y no se consuela con haberte perdido,
que seas feliz y que te bendiga Dios,
pues yo desde mi dolor, ya te he bendecido