dragon_ecu
Esporádico permanente
¿Cuál es la extensión limitante de un poema?
Acaso algo tan simple como un:
Te amo.
O un centenar de líneas diciendo:
que te recuerda en la ausencia
que te sueña en las caricias
que te vive en el aliento
que te observa con los ojos cerrados
que te escucha en medio del silencio
que su cuerpo vibra al tocar
que su alma se halla incompleta
que su camino se mueve en conjunto
que los vientos le agitan el cabello
que la lluvia oculta sus lágrimas
que el sol se enreda en sus rizos
que su nariz apunta al medio del pecho
que los brazos sujetan sin presión
que las manos no se sueltan ni en la caída
que los pies se orillan juntos
que te toma del brazo para sostenerte
que te empuja contra el miedo
que te arenga contra el enemigo
que te limpia las heridas
que besa cada cicatriz
que te enjuaga con sus lágrimas
que te seca con su pelo
que se multiplica en risas
que divide tus penas
que te regala una nueva vida
que te ayuda a desarrollar un heredero
que te calma las dudas
que te suaviza el rostro
que te revienta espinillas
que te esconde las canas
que te abriga con abrazos
que te esconde tus torpezas
que escucha tus plegarias
que protege tu huida
que flanquea tu ataque
que esconde tus errores
que exhibe tus orgullos
que oculta la desazón
que te hace muecas graciosas
que te mira y te desnuda
que te posee con lujuria
que te lleva al cielo y el infierno
que te mata y revive
que te muestra sus placeres
que te mantiene cautivo
que te cela
que se enoja por tonterías
que desconfía de cualquier cercanía
que se enrosca a tus pies
que se dispone a morder a quien se te acerque
que te acapara
que se adueña de tu mirada
que se empodera de tu voluntad
que te domina
que se entrega a tu dominio
que se declara en devoción a tus caprichos
que cede a tus impulsos
que satisface tus deseos
que recibe tus nudos con gemidos
que ruega por tus imposiciones
que suplica por tu mano firme
que se somete con placer
que te limpia los desvaríos
que te lubrica los músculos
que te tensa las uniones
que te llena los espacios
que te rodea las extensiones
que te exprime y libera
que te extrae las horas
que te posa en descanso
que te pellizca la cintura
que afila tu arma
que aceita tu saya
que aguarda en silencio
que lee donde se fijan tus ojos
que pasa las páginas del libro
que te alcanza el marcador
que te sirve una sonrisa
que te regala una picardía
que te peina el cabello
que te arregla la ropa
que te obliga a estar erecto
que sabe tus mañas
que te entiende sin explicación
que te sigue sin llamarla
que te frena cuando desbocas
que te devuelve cordura
que conoce tus dolores
que sabe la clave de tu celular
que mira tus fotos con algo de rabia
que comparte lo exclusivo
que no es indiferente a tu intimidad
que mueve tu cuerpo sin fuerza
que desliza las ropas con gracia
que pone orden entre horas
que alimenta tus mascotas
que tolera tus pasatiempos
que le gustas incluso como eres
que te acepta a pesar de lo que eres
que te ama sin ver lo que eres
Acaso algo tan simple como un:
Te amo.
O un centenar de líneas diciendo:
que te recuerda en la ausencia
que te sueña en las caricias
que te vive en el aliento
que te observa con los ojos cerrados
que te escucha en medio del silencio
que su cuerpo vibra al tocar
que su alma se halla incompleta
que su camino se mueve en conjunto
que los vientos le agitan el cabello
que la lluvia oculta sus lágrimas
que el sol se enreda en sus rizos
que su nariz apunta al medio del pecho
que los brazos sujetan sin presión
que las manos no se sueltan ni en la caída
que los pies se orillan juntos
que te toma del brazo para sostenerte
que te empuja contra el miedo
que te arenga contra el enemigo
que te limpia las heridas
que besa cada cicatriz
que te enjuaga con sus lágrimas
que te seca con su pelo
que se multiplica en risas
que divide tus penas
que te regala una nueva vida
que te ayuda a desarrollar un heredero
que te calma las dudas
que te suaviza el rostro
que te revienta espinillas
que te esconde las canas
que te abriga con abrazos
que te esconde tus torpezas
que escucha tus plegarias
que protege tu huida
que flanquea tu ataque
que esconde tus errores
que exhibe tus orgullos
que oculta la desazón
que te hace muecas graciosas
que te mira y te desnuda
que te posee con lujuria
que te lleva al cielo y el infierno
que te mata y revive
que te muestra sus placeres
que te mantiene cautivo
que te cela
que se enoja por tonterías
que desconfía de cualquier cercanía
que se enrosca a tus pies
que se dispone a morder a quien se te acerque
que te acapara
que se adueña de tu mirada
que se empodera de tu voluntad
que te domina
que se entrega a tu dominio
que se declara en devoción a tus caprichos
que cede a tus impulsos
que satisface tus deseos
que recibe tus nudos con gemidos
que ruega por tus imposiciones
que suplica por tu mano firme
que se somete con placer
que te limpia los desvaríos
que te lubrica los músculos
que te tensa las uniones
que te llena los espacios
que te rodea las extensiones
que te exprime y libera
que te extrae las horas
que te posa en descanso
que te pellizca la cintura
que afila tu arma
que aceita tu saya
que aguarda en silencio
que lee donde se fijan tus ojos
que pasa las páginas del libro
que te alcanza el marcador
que te sirve una sonrisa
que te regala una picardía
que te peina el cabello
que te arregla la ropa
que te obliga a estar erecto
que sabe tus mañas
que te entiende sin explicación
que te sigue sin llamarla
que te frena cuando desbocas
que te devuelve cordura
que conoce tus dolores
que sabe la clave de tu celular
que mira tus fotos con algo de rabia
que comparte lo exclusivo
que no es indiferente a tu intimidad
que mueve tu cuerpo sin fuerza
que desliza las ropas con gracia
que pone orden entre horas
que alimenta tus mascotas
que tolera tus pasatiempos
que le gustas incluso como eres
que te acepta a pesar de lo que eres
que te ama sin ver lo que eres