Antonietta
Poeta asiduo al portal
Hay algo dentro de mí que me ahoga.
Me presiona, me asfixia y no me deja respirar.
Sólo permite que las lágrimas fluyan hacia mis mejillas y se pierda en la comisura de mis labios.
Deseo gritar intensamente pero la pena que me invade solo hace que mis súplicas se conviertan en susurros que yo solo oigo y me torturo cada vez más.
El temor ha puesto morada en mi mente y cuerpo, lo posee dejándolo indefenso y sin ninguna opción a luchar por su vida.
Mi corazón se siente muy vacío y con ganas de soledad.
Ya no queda más que rendirse, llorar y dejar que todo siga su curso.
Las plantas crecen, los niños corren, mis ojos lloran y mi corazón late.
No hay más que quedar en la nada de los pensamientos sin sentido.
Y esperar a la etapa cumbre, cuando no derrame una lágrima más, cuando mis gritos sean escuchados y mi boca de su último aliento.
Pero la vida seguirá su rumbo, habrá ojos llorando, corazones latiendo, seres viviendo y almas en pena.
Mientras que todo habrá acabado para mí, no hay sufrimientos, ni voces, nada, ni un sonido, oscuridad total y paz absoluta.
Un cuerpo ya falso y sin vida, un cuerpo digno de entierro y un alma vagante en busca del paraíso perdido.
Me presiona, me asfixia y no me deja respirar.
Sólo permite que las lágrimas fluyan hacia mis mejillas y se pierda en la comisura de mis labios.
Deseo gritar intensamente pero la pena que me invade solo hace que mis súplicas se conviertan en susurros que yo solo oigo y me torturo cada vez más.
El temor ha puesto morada en mi mente y cuerpo, lo posee dejándolo indefenso y sin ninguna opción a luchar por su vida.
Mi corazón se siente muy vacío y con ganas de soledad.
Ya no queda más que rendirse, llorar y dejar que todo siga su curso.
Las plantas crecen, los niños corren, mis ojos lloran y mi corazón late.
No hay más que quedar en la nada de los pensamientos sin sentido.
Y esperar a la etapa cumbre, cuando no derrame una lágrima más, cuando mis gritos sean escuchados y mi boca de su último aliento.
Pero la vida seguirá su rumbo, habrá ojos llorando, corazones latiendo, seres viviendo y almas en pena.
Mientras que todo habrá acabado para mí, no hay sufrimientos, ni voces, nada, ni un sonido, oscuridad total y paz absoluta.
Un cuerpo ya falso y sin vida, un cuerpo digno de entierro y un alma vagante en busca del paraíso perdido.