Leonardo Velecela
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué haré?
Me he negado a lo innegable,
Serrando las puertas del deseo,
aún mi sangre clama de pasión
Me he atrevido a decir que no,
que no puede ser, y aunque mi cuerpo diga que sí
¡qué si es posible!
diré que no que en mi vida hay un sueño,
que va más allá de la carne, que minimiza la pasión.
Mas al ritmo de tus caderas; despierta, en mí el deseo.
El deseo de besar tus labios, de abrazar tu cuerpo.
Mas cual naufrago a la deriva;
con ímpetu necio, me apeo al madero
que la gracia divina, dejó en mi camino.
Mas ¿Qué haré?...
sii el embrujo de tu cuerpo me ha hechizado.
que cual canto de sirena, sin descanso me llama,
me invita a poseerlo,
A hacerlo mío, a amarlo con locura.
¿Qué haré?
¿Tiraré a la deriva mis sueños?
¿Navegaré en el mar de la inconciencia?
¿Beberé del agua del mar de la mentira?
¿Qué haré?... Dímelo tú.
Serrando las puertas del deseo,
aún mi sangre clama de pasión
Me he atrevido a decir que no,
que no puede ser, y aunque mi cuerpo diga que sí
¡qué si es posible!
diré que no que en mi vida hay un sueño,
que va más allá de la carne, que minimiza la pasión.
Mas al ritmo de tus caderas; despierta, en mí el deseo.
El deseo de besar tus labios, de abrazar tu cuerpo.
Mas cual naufrago a la deriva;
con ímpetu necio, me apeo al madero
que la gracia divina, dejó en mi camino.
Mas ¿Qué haré?...
sii el embrujo de tu cuerpo me ha hechizado.
que cual canto de sirena, sin descanso me llama,
me invita a poseerlo,
A hacerlo mío, a amarlo con locura.
¿Qué haré?
¿Tiraré a la deriva mis sueños?
¿Navegaré en el mar de la inconciencia?
¿Beberé del agua del mar de la mentira?
¿Qué haré?... Dímelo tú.
Leonardo V