versus
Poeta recién llegado
QUE EL HOMBRE SEA
Que el hombre sea y no que dure,
como el cielo, el mar, la vida,
no como nube, tormenta, ceniza.
Que sonría a la sonrisa,
y la mano tienda a quien suplica.
Porque desde la dicha les hablo,
- valor humano, como canción de cuna
que consuela al llanto -,
entre las lágrimas de una madre
cuando muere el hijo
en el paisaje triste del abandono y el barro.
Lo sé porque yo también me siento herido
de verlos agazapados,
pero prometo poner los hombros
y engancharles a la vida.