José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todo es pura estridencia
de gritos o de silencio,
el horror de la vibración
en los umbrales del yo,
en el intestino y en la cabeza,
como un vacío de significante,
un mutismo canceroso.
La razón es evidente:
no entiendo nada.
Ya no entiendo nada.
Y no existen palabras
para entender el dolor.
Este dolor en particular
hecho de repeticiones,
de resignación ante el cáncer,
y el ardor en la piel,
de cirugías discursivas,
de pura estridencia y opresión.
No entiendo nada,
absolutamente nada
del intento masivo de justificar,
del absurdo que me hunde.
Es real el cáncer en las cosas.
Crecen pestes en la boca
y desgarran la posibilidad de decir.
Pero mi resistencia es insobornable,
conservo una guarida húmeda
en la cavidad de lo posible,
y la fertilidad de la lengua.
©JLGalarza
de gritos o de silencio,
el horror de la vibración
en los umbrales del yo,
en el intestino y en la cabeza,
como un vacío de significante,
un mutismo canceroso.
La razón es evidente:
no entiendo nada.
Ya no entiendo nada.
Y no existen palabras
para entender el dolor.
Este dolor en particular
hecho de repeticiones,
de resignación ante el cáncer,
y el ardor en la piel,
de cirugías discursivas,
de pura estridencia y opresión.
No entiendo nada,
absolutamente nada
del intento masivo de justificar,
del absurdo que me hunde.
Es real el cáncer en las cosas.
Crecen pestes en la boca
y desgarran la posibilidad de decir.
Pero mi resistencia es insobornable,
conservo una guarida húmeda
en la cavidad de lo posible,
y la fertilidad de la lengua.
©JLGalarza