Mi punto fijo,
el que siempre me salva.
No importa cuánto lo mire,
que, al final, nunca cambia.
Me brotan mil pensamientos,
mi cabeza ya me aplasta.
Pero miro al punto fijo,
y él los mueve y los aparta.
No sé si está bien
abstraerse tanto tiempo,
pero, como última opción,
muchas veces la contemplo.
Ahora he aprendido,
con paciencia y mucho esfuerzo,
a evitar el punto fijo
y enfrentar mis pensamientos.
el que siempre me salva.
No importa cuánto lo mire,
que, al final, nunca cambia.
Me brotan mil pensamientos,
mi cabeza ya me aplasta.
Pero miro al punto fijo,
y él los mueve y los aparta.
No sé si está bien
abstraerse tanto tiempo,
pero, como última opción,
muchas veces la contemplo.
Ahora he aprendido,
con paciencia y mucho esfuerzo,
a evitar el punto fijo
y enfrentar mis pensamientos.