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pum cataplum pum pum pum

Melquiades San Juan

Poeta veterano en MP
Para los niños que no se hicieron viejos.​







dos rieles
durmientes


todo empieza desde dos rieles
y durmientes acostados sobre arena
es como el respiro
apoyado por el latido
que nos lleva a ver
a pensar
y habitar


miro los rieles y encuentro caminos
lejanías misteriosas
donde el amor se anida en tantos pechos
y la comedia humana toma tantos nombres
tantos rostros
desde el andén inexistente ya
cuando los vagones con asientos han muerto enfermos de tristeza
sin los cantos de las voces que conversan revelando sus historias a un extraño
y los pasos de los niños traviesos que no se quieren dormir


cataplúm plum pun
traca traca traca traca traca tracatrán


las montañas
los valles
las nubes
lejos... lejos de los ojos
de la mirada embelesada
que se siente pino entre los pinos
y cauda de humo vaporoso entre los valles amarillos
donde los pajarracos se ríen del espantapájaros llorón
siempre muerto de frío

pum cataplum pum pum
tran tran tran tracatrán


ya no hay trenes con sillones de cuero y de madera
ni estación con bullicio de pasos,abrazos y besos
con olor a café y sabor de despedida
muerto está el tren para todos los destinos
sólo su fantasma llora y me habla con tristeza
en el leve lenguaje de los recuerdos
desde dos rieles dormidos sobre madera y arena
añorando caminos
para sus ruedas de acero
y su viejo corazón de caldera


plum cataplúm pum pum
traca traca tran tracatrán tran tran


vias-de-tren1.jpg



* en México, los trenes de pasajeros dejaron de correr por sus rieles.
 
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Saludos Melquíades San juan.

Un olor a humo de nostalgia Melquíades, un sabor que se extraña, en mirar de los ventanales y el correr sin parar de niños curiosos e inquietos explorando un tren con tantas aristas y momentos. Un viaje al recuerdo para los que pudimos vivir esos momentos. Saludos.
 
Saludos Melquíades San juan.

Un olor a humo de nostalgia Melquíades, un sabor que se extraña, en mirar de los ventanales y el correr sin parar de niños curiosos e inquietos explorando un tren con tantas aristas y momentos. Un viaje al recuerdo para los que pudimos vivir esos momentos. Saludos.

Oh sí Guz, de niño viajábamos con la abuela de un pueblo a otro. Cuando el tren tomaba una curva, nos asomábamos por la ventana para gritarle a los pasajeros que iban en los vagones de la punta. Otra aventura, cuando entraba en una cueva. Para la imaginación infantil la entrada, las sombras, la salida del túnel esperando allá con su boca de luz podía volverse cualquier cosa llena de fantasía. A mí me tocó todavía ver los últimos trenes de caldera de carbón, en una ciudad de México cercana a Guatemala, para viajes locales de un pueblo a otro serían los 60's. Luego llegaron las máquinas de diesel, Saludos y Felicidades.
 
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