Vic Ballester
Poeta recién llegado
Psique unívoca

El nulo movimiento
Compendio del cuarteto de esquinas
Desaire que subleva
Nuestros cabellos deshiladas cortinas,
Oscuridad longeva.
Manta hilada de noche
Y rincones foscos con postigos rutilantes,
Que impelen ayees, los suspiros.
La símil ansiedad conmuta angustia,
Lluvia dada con ausencia de frio,
Y de un canto que a la muerte perdura
Del contagio de Morfeo
La necesidad del tiempo.
Estáticos junto al segundo,
Nos murmura en un oído.
Noche fosca sin movimientos
Ceñida de tiempo.
Cuya amplitud nada condena
Al progreso: la línea se dobla,
Cae el peso de ilusoria cadena,
Por el nudo de dos cintas:
Algo diurno y algo ensueño.
Lo confieso: se desenvolvía sin movimiento.
Fue Morfeo, quien deviene el viento.
En noche fosca sin movimientos
Ceñida de tiempo. Ausente de antes.
Manta hilada de noche
Y rincones foscos con postigos rutilantes.

El nulo movimiento
Compendio del cuarteto de esquinas
Desaire que subleva
Nuestros cabellos deshiladas cortinas,
Oscuridad longeva.
Manta hilada de noche
Y rincones foscos con postigos rutilantes,
Que impelen ayees, los suspiros.
La símil ansiedad conmuta angustia,
Lluvia dada con ausencia de frio,
Y de un canto que a la muerte perdura
Del contagio de Morfeo
La necesidad del tiempo.
Estáticos junto al segundo,
Nos murmura en un oído.
Noche fosca sin movimientos
Ceñida de tiempo.
Cuya amplitud nada condena
Al progreso: la línea se dobla,
Cae el peso de ilusoria cadena,
Por el nudo de dos cintas:
Algo diurno y algo ensueño.
Lo confieso: se desenvolvía sin movimiento.
Fue Morfeo, quien deviene el viento.
En noche fosca sin movimientos
Ceñida de tiempo. Ausente de antes.
Manta hilada de noche
Y rincones foscos con postigos rutilantes.