Martín Renán
Poeta adicto al portal
No seduce el tren en picada
y esta confesión de nervios;
lo que tengo de ojeras
escupe anatemas;
pesa deshojar un adiós en febrero
y el jarrón roto
en el rincón del día, gendarme y el hábito al café.
desde el cielo de imitación angelical
Lázaro y su túnica de árbol;
tienta la oscuridad, tienta
mi casa, panteón desconocido.
El destino, lámpara de piedras,
verso sagrado y de imaginación;
a escondidas escribo misil
y bombardear la tierra de papel;
otro edén se ahuesa
huérfana y hembra en mis ojos
Apenas, si reconozco mi alma, prometo partir.
y esta confesión de nervios;
lo que tengo de ojeras
escupe anatemas;
pesa deshojar un adiós en febrero
y el jarrón roto
en el rincón del día, gendarme y el hábito al café.
desde el cielo de imitación angelical
Lázaro y su túnica de árbol;
tienta la oscuridad, tienta
mi casa, panteón desconocido.
El destino, lámpara de piedras,
verso sagrado y de imaginación;
a escondidas escribo misil
y bombardear la tierra de papel;
otro edén se ahuesa
huérfana y hembra en mis ojos
Apenas, si reconozco mi alma, prometo partir.