calammaro
Poeta asiduo al portal
Salgo de casa y en el ocaso de luz, las farolas
me dan su ultimo aliento al oido...
Blasfeman los cuervos hambrientos,
el hoy se comió al ayer,
mañana está por venir...
El gris de las aceras se pega en mis labios, me regalan besos de perro,
mientras, drogadictos en una esquina, esperan calmar sus ansias...
Presagio de una mente inquieta,
preámbulo que no acontece,
suburbios olor a asfalto
esquelas lucen sus nombres...
Lucen en desbandada
dragones de los portales,
inquieto y fisgon el día, pasa sin detenerse...
Y sigo sin detenerme
huyendo quizá de algo,
escribiendo lo que acontece,
Fingiendo estar tan cuerdo,
mientras el mundo se desvanece, grabando en su epitafio,
que no se mueran los poetas, que tienen por relicario, el loco de mente inquieta...
perdonen al acusado.
me dan su ultimo aliento al oido...
Blasfeman los cuervos hambrientos,
el hoy se comió al ayer,
mañana está por venir...
El gris de las aceras se pega en mis labios, me regalan besos de perro,
mientras, drogadictos en una esquina, esperan calmar sus ansias...
Presagio de una mente inquieta,
preámbulo que no acontece,
suburbios olor a asfalto
esquelas lucen sus nombres...
Lucen en desbandada
dragones de los portales,
inquieto y fisgon el día, pasa sin detenerse...
Y sigo sin detenerme
huyendo quizá de algo,
escribiendo lo que acontece,
Fingiendo estar tan cuerdo,
mientras el mundo se desvanece, grabando en su epitafio,
que no se mueran los poetas, que tienen por relicario, el loco de mente inquieta...
perdonen al acusado.