tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
muero a cada paso, que va fijando mi vida,
muero en dudas, en cada calle, en cada esquina.
muero un poco cuando duermo por la tarde,
muero en el reflejo de los ojos de mi madre.
juego a que muero mientras duermo
dueño del sollozo, vuelo en los recuerdos.
siento que mi vida, muere a cada instante
miedo a descubrirme muerto, y a excitarme.
descalzo intento correr por la escalera
vierto esa magia desdeñada donde quiera.
inmaculadas las sombras del macabro atardecer
que hacen ruido en la arrogancia, que limita a cada ser.
colmena de pasiones moribundas, corren riesgo,
al verse acorraladas, en cada sórdido grotesco.
Moradas tardes cautivas, sabrán adoptar, el fastidio
de citaras, musas, y calmas, que reclaman el hastío.
Larga es la espera, a la luz de un tenebroso preludio
entre arboledas grises, espero con ansias la muerte
quimérico es mi sueño, pues aquel ángel que impoluto
muerto estas, dijo impávido, son solo augurios de muerte.
muero en dudas, en cada calle, en cada esquina.
muero un poco cuando duermo por la tarde,
muero en el reflejo de los ojos de mi madre.
juego a que muero mientras duermo
dueño del sollozo, vuelo en los recuerdos.
siento que mi vida, muere a cada instante
miedo a descubrirme muerto, y a excitarme.
descalzo intento correr por la escalera
vierto esa magia desdeñada donde quiera.
inmaculadas las sombras del macabro atardecer
que hacen ruido en la arrogancia, que limita a cada ser.
colmena de pasiones moribundas, corren riesgo,
al verse acorraladas, en cada sórdido grotesco.
Moradas tardes cautivas, sabrán adoptar, el fastidio
de citaras, musas, y calmas, que reclaman el hastío.
Larga es la espera, a la luz de un tenebroso preludio
entre arboledas grises, espero con ansias la muerte
quimérico es mi sueño, pues aquel ángel que impoluto
muerto estas, dijo impávido, son solo augurios de muerte.