child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
La navaja de los recuerdos
recorre tus delicadas muñecas.
Besa cada una de tus venas
burlándose de tus penas.
La frustración tiñe la noche de rojo,
tus ojos contemplan la dramática escena.
En la tentadora bañera te sumerges,
quizá con el agua logres escapar.
Hacía días ya que no comías,
mitos pasados alimentaban tu mente.
Por las noches no dormías,
en silencio aguardabas el tren postrero.
El eco de la desesperación
imperaba en tu habitación.
Escribías con sangre tus plegarias,
tras sonrisas ocultabas tu condena.
Cada noche, la misma navaja,
acariciaba tu suave carne, seduciéndote.
El filo relucía con cada una de tus lágrimas,
cada vez te sentías mas atraída.
Entre mentiras creciste,
la verdad puede ser triste.
En sangre y lágrimas te encerraste
y en la noche llegar no me viste.
Hoy yaces bañada en sangre,
mientras lentamente
abandonas esta vida,
inmóvil entre mis brazos.
Me carcome el alma no poder ayudarte,
mi retrazo costó tu vida.
¡OH, como lamento haber llegado tarde,
por favor dime que no me dejas!
La indiferencia y la hipocresía,
de este inmundo mundo frío,
quedaron tatuadas en tu recuerdo.
¡Por favor, haznos de guía!
Triunfante pude ver
la navaja sobre tu cama.
Su voz resonaba en mi mente
cual grito en mausoleo.
Seguí tus pasos querida amiga,
el metal frío a mi también me sedujo.
No soporté verte en el suelo tumbada,
esperándome.
recorre tus delicadas muñecas.
Besa cada una de tus venas
burlándose de tus penas.
La frustración tiñe la noche de rojo,
tus ojos contemplan la dramática escena.
En la tentadora bañera te sumerges,
quizá con el agua logres escapar.
Hacía días ya que no comías,
mitos pasados alimentaban tu mente.
Por las noches no dormías,
en silencio aguardabas el tren postrero.
El eco de la desesperación
imperaba en tu habitación.
Escribías con sangre tus plegarias,
tras sonrisas ocultabas tu condena.
Cada noche, la misma navaja,
acariciaba tu suave carne, seduciéndote.
El filo relucía con cada una de tus lágrimas,
cada vez te sentías mas atraída.
Entre mentiras creciste,
la verdad puede ser triste.
En sangre y lágrimas te encerraste
y en la noche llegar no me viste.
Hoy yaces bañada en sangre,
mientras lentamente
abandonas esta vida,
inmóvil entre mis brazos.
Me carcome el alma no poder ayudarte,
mi retrazo costó tu vida.
¡OH, como lamento haber llegado tarde,
por favor dime que no me dejas!
La indiferencia y la hipocresía,
de este inmundo mundo frío,
quedaron tatuadas en tu recuerdo.
¡Por favor, haznos de guía!
Triunfante pude ver
la navaja sobre tu cama.
Su voz resonaba en mi mente
cual grito en mausoleo.
Seguí tus pasos querida amiga,
el metal frío a mi también me sedujo.
No soporté verte en el suelo tumbada,
esperándome.