De las pobres manos del pobre ruín
salen uñas de tierra pegadas a los dedos,
polvos de suspiros del mohín
de los brazos al recorrer su camino.
Entre tormentas de palabras
se esconden los tormentos
del que mal alimenta sus bocas
y las bocas de sus sustentos.
Son ojos que clavan su vista al lodo,
y con la gracia de la arcilla
recorren con frío modo
el camino hacia la orilla.
Empapados en desaliento
levantan la cabeza
a cortar el viento
que destroza con decoro
su deseo de realeza.
Y caminando entre hojas de bruma
dan con sus puños de tierra
patadas al aire, patadas de guerra,
patadas de hambre que les llena.
salen uñas de tierra pegadas a los dedos,
polvos de suspiros del mohín
de los brazos al recorrer su camino.
Entre tormentas de palabras
se esconden los tormentos
del que mal alimenta sus bocas
y las bocas de sus sustentos.
Son ojos que clavan su vista al lodo,
y con la gracia de la arcilla
recorren con frío modo
el camino hacia la orilla.
Empapados en desaliento
levantan la cabeza
a cortar el viento
que destroza con decoro
su deseo de realeza.
Y caminando entre hojas de bruma
dan con sus puños de tierra
patadas al aire, patadas de guerra,
patadas de hambre que les llena.