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Poeta Soy ( A mis padres)

Ricardo Leon De las Salas

Poeta fiel al portal
Poeta soy
a mucha honra
y mucho honor.
Nacido
en humilde hogar
y con suerte...
¡Humilde he de morir!

Le escribo al viento
para que alas le de a mis versos,
y, por supuesto, al amor
para fortalecer
los lazos de unión
entre los enamorados.

También le escribo a los muertos
no para que me oigan
o me entiendan
sino para conjurar
todo el dolor
que por dentro llevo.

Mi fuerte...
Muchos dicen que es mi fuerte
la literatura que escribo
con mi alma infantil
y es que cada historia
que para ellos narro
me transporta a los bellos días
de una infancia inolvidable.

Si la felicidad existe
creo
que yo ya la viví.

Hijo, de humilde radiotelegrafista
compositor por afición,
y de experta diseñadora
sin título, y por lo tanto,
modesta modista,
por mis venas corre
todo el don
de su majestuoso talento.

De mi padre,
de mi padre podría decir
que por su culpa escribo.

Siempre, y aunque él no lo supiera,
lo quería imitar en todo,
menos en lo que en largo período de mi vida
más tarde me convertí:
Un parrandero empedernido como él.

No sabía él
lo mucho que a mi me inquietaba
cuando él llegaba
con sus amigos de parranda.
Mi madre, solícita los atendía
y la terraza y la sala
de música y borrachos se llenaba.

Música vieja,
música vallenata,
música ranchera,
de corraleja,
mucho porro y fandango
seguido de comida y parranda
y mi padre
-eje central de la fiesta-
verseaba y componía
y sus muchos cuentos contaba.

Mientras mi madre
en su pequeña SINGER
con sus compromisos cumplía.

¡Buena modista mi madre!

Sus vestidos llegaron
a las mejores vitrinas
de mi arenosa ciudad,
haciendo famosa
a una fulana
que le imprimía sus etiquetas y marquillas.

Igual mi padre
quien regaló sus canciones
y hoy se escuchan por doquier
cantadas y fiirmadas
por su compadre del alma.

Un compadre
famoso y con plata
quien se olvidó por completo
de su tutor y su ahijado.

Hoy mi pobre padre
viejo,
enfermo y cansado
tristemente se lamenta
de su hijo que es poeta
porque él bien lo sabe
que de esta profesión
no se puede vivir.
 
y quien dijo que de esto no se puede vivir, coicido que no solo de amor vive el hombre pero talvez de poesia si... y te lo juro que si yo pudiera estar aqui toda mi vida... lo estaria, y si muriera de hambre que mejor para poder decir con orgullo mi vida la dedique a leer poesia y hacer el intento de escribir para otros... un gusto enorme el leerte me gusto el sentiemiento pero difiero en la ultiam aparte jejeje un abrazo desde Mexico

Anonima
 
Ricardo Leon De las Salas dijo:
Poeta soy
a mucha honra
y mucho honor.
Nacido
en humilde hogar
y con suerte...
¡Humilde he de morir!

Le escribo al viento
para que alas le de a mis versos,
y, por supuesto, al amor
para fortalecer
los lazos de unión
entre los enamorados.

También le escribo a los muertos
no para que me oigan
o me entiendan
sino para conjurar
todo el dolor
que por dentro llevo.

Mi fuerte...
Muchos dicen que es mi fuerte
la literatura que escribo
con mi alma infantil
y es que cada historia
que para ellos narro
me transporta a los bellos días
de una infancia inolvidable.

Si la felicidad existe
creo
que yo ya la viví.

Hijo, de humilde radiotelegrafista
compositor por afición,
y de experta diseñadora
sin título, y por lo tanto,
modesta modista,
por mis venas corre
todo el don
de su majestuoso talento.

De mi padre,
de mi padre podría decir
que por su culpa escribo.

Siempre, y aunque él no lo supiera,
lo quería imitar en todo,
menos en lo que en largo período de mi vida
más tarde me convertí:
Un parrandero empedernido como él.

No sabía él
lo mucho que a mi me inquietaba
cuando él llegaba
con sus amigos de parranda.
Mi madre, solícita los atendía
y la terraza y la sala
de música y borrachos se llenaba.

Música vieja,
música vallenata,
música ranchera,
de corraleja,
mucho porro y fandango
seguido de comida y parranda
y mi padre
-eje central de la fiesta-
verseaba y componía
y sus muchos cuentos contaba.

Mientras mi madre
en su pequeña SINGER
con sus compromisos cumplía.

¡Buena modista mi madre!

Sus vestidos llegaron
a las mejores vitrinas
de mi arenosa ciudad,
haciendo famosa
a una fulana
que le imprimía sus etiquetas y marquillas.

Igual mi padre
quien regaló sus canciones
y hoy se escuchan por doquier
cantadas y fiirmadas
por su compadre del alma.

Un compadre
famoso y con plata
quien se olvidó por completo
de su tutor y su ahijado.

Hoy mi pobre padre
viejo,
enfermo y cansado
tristemente se lamenta
de su hijo que es poeta
porque él bien lo sabe
que de esta profesión
no se puede vivir.

Bonito homenaje a tus padres.... y que sabio son los padres también!
Un placer leerte amigo!
 
Ricardo Leon De las Salas dijo:
Poeta soy
a mucha honra
y mucho honor.
Nacido
en humilde hogar
y con suerte...
¡Humilde he de morir!

Le escribo al viento
para que alas le de a mis versos,
y, por supuesto, al amor
para fortalecer
los lazos de unión
entre los enamorados.

También le escribo a los muertos
no para que me oigan
o me entiendan
sino para conjurar
todo el dolor
que por dentro llevo.

Mi fuerte...
Muchos dicen que es mi fuerte
la literatura que escribo
con mi alma infantil
y es que cada historia
que para ellos narro
me transporta a los bellos días
de una infancia inolvidable.

Si la felicidad existe
creo
que yo ya la viví.

Hijo, de humilde radiotelegrafista
compositor por afición,
y de experta diseñadora
sin título, y por lo tanto,
modesta modista,
por mis venas corre
todo el don
de su majestuoso talento.

De mi padre,
de mi padre podría decir
que por su culpa escribo.

Siempre, y aunque él no lo supiera,
lo quería imitar en todo,
menos en lo que en largo período de mi vida
más tarde me convertí:
Un parrandero empedernido como él.

No sabía él
lo mucho que a mi me inquietaba
cuando él llegaba
con sus amigos de parranda.
Mi madre, solícita los atendía
y la terraza y la sala
de música y borrachos se llenaba.

Música vieja,
música vallenata,
música ranchera,
de corraleja,
mucho porro y fandango
seguido de comida y parranda
y mi padre
-eje central de la fiesta-
verseaba y componía
y sus muchos cuentos contaba.

Mientras mi madre
en su pequeña SINGER
con sus compromisos cumplía.

¡Buena modista mi madre!

Sus vestidos llegaron
a las mejores vitrinas
de mi arenosa ciudad,
haciendo famosa
a una fulana
que le imprimía sus etiquetas y marquillas.

Igual mi padre
quien regaló sus canciones
y hoy se escuchan por doquier
cantadas y fiirmadas
por su compadre del alma.

Un compadre
famoso y con plata
quien se olvidó por completo
de su tutor y su ahijado.

Hoy mi pobre padre
viejo,
enfermo y cansado
tristemente se lamenta
de su hijo que es poeta
porque él bien lo sabe
que de esta profesión
no se puede vivir.


Mi querido maestro de las letras. Dios bendiga a esa madre luchadora y a un padre parrandero, que bendiga tu don. No se hará fortuna con poemas, pero queda algo tan grande en nuestras almas, que es en tesoro que muchos quicieran.
Lindo poema, un fuerte abrazo*Coral*
 
Ricardo Leon De las Salas dijo:
Poeta soy
a mucha honra
y mucho honor.
Nacido
en humilde hogar
y con suerte...
¡Humilde he de morir!

Le escribo al viento
para que alas le de a mis versos,
y, por supuesto, al amor
para fortalecer
los lazos de unión
entre los enamorados.

También le escribo a los muertos
no para que me oigan
o me entiendan
sino para conjurar
todo el dolor
que por dentro llevo.

Mi fuerte...
Muchos dicen que es mi fuerte
la literatura que escribo
con mi alma infantil
y es que cada historia
que para ellos narro
me transporta a los bellos días
de una infancia inolvidable.

Si la felicidad existe
creo
que yo ya la viví.

Hijo, de humilde radiotelegrafista
compositor por afición,
y de experta diseñadora
sin título, y por lo tanto,
modesta modista,
por mis venas corre
todo el don
de su majestuoso talento.

De mi padre,
de mi padre podría decir
que por su culpa escribo.

Siempre, y aunque él no lo supiera,
lo quería imitar en todo,
menos en lo que en largo período de mi vida
más tarde me convertí:
Un parrandero empedernido como él.

No sabía él
lo mucho que a mi me inquietaba
cuando él llegaba
con sus amigos de parranda.
Mi madre, solícita los atendía
y la terraza y la sala
de música y borrachos se llenaba.

Música vieja,
música vallenata,
música ranchera,
de corraleja,
mucho porro y fandango
seguido de comida y parranda
y mi padre
-eje central de la fiesta-
verseaba y componía
y sus muchos cuentos contaba.

Mientras mi madre
en su pequeña SINGER
con sus compromisos cumplía.

¡Buena modista mi madre!

Sus vestidos llegaron
a las mejores vitrinas
de mi arenosa ciudad,
haciendo famosa
a una fulana
que le imprimía sus etiquetas y marquillas.

Igual mi padre
quien regaló sus canciones
y hoy se escuchan por doquier
cantadas y fiirmadas
por su compadre del alma.

Un compadre
famoso y con plata
quien se olvidó por completo
de su tutor y su ahijado.

Hoy mi pobre padre
viejo,
enfermo y cansado
tristemente se lamenta
de su hijo que es poeta
porque él bien lo sabe
que de esta profesión
no se puede vivir.

Mi querido poeta: Dios bendiga a una madre tan luchadora y al padre tan parrandero, que le dé gracias a dios por el don que dios te dió. Un placer pasar por tus poemas, me encantan. Abrazos *Coral*
 
Que hermoso homenaje a tus padres Ricardo, no consideres un pecado ser poeta, la vida está llena de muchos espejismos y a veces nos hacen pensar que estamos errados al tratar de seguir nuestro propio camino y no el que transitan los demás. Eres un berraco al declararte de frente al mundo y decir ¡Soy Poeta y Qué! El mundo dice odiar a los poetas... pero no podría vivir sin ellos. Un abrazo mi amigo.
 
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