Carlos José Pedrosa Navas
Poeta recién llegado
En la soledad, se aprecia la tenue luz con la que el grifo desmaya su goteo, poco a poco, la flauta, hace su solfeo, busca encuentra, adquiere anhelo.
Más haya hay luz, más si no creo saber lo que veo, creo, que me pertenece, pero ahora la observo, ciego... El camastro del niño se mece, con su madre contenta, el niño, crece, el niño, ahora, abusa tormentas, ya que es humano.
La humanidad, que decir de ella, pobre sin mella, deja huella, en este planeta azul tan gigantesco, y tan pequeño. No sé si esto es prosa o poesía, no sé si es mi vida, o una utopía, lo único que sé, es que todo es, y nada es, como aquel sabio dijo hace ya tanto tiempo.
Ahora, no sé qué más decir, pero tendré que vivir, tendré que seguir, el camino recto, el camino yermo, tirar a
cada paso semillas, para que los árboles nazcan, ya, la lluvia en mi espalda, azota, como el viento que sopla...
No sé si soy poeta, o no, así un día me llamaron, genio también, loco, por antaño...
Más haya hay luz, más si no creo saber lo que veo, creo, que me pertenece, pero ahora la observo, ciego... El camastro del niño se mece, con su madre contenta, el niño, crece, el niño, ahora, abusa tormentas, ya que es humano.
La humanidad, que decir de ella, pobre sin mella, deja huella, en este planeta azul tan gigantesco, y tan pequeño. No sé si esto es prosa o poesía, no sé si es mi vida, o una utopía, lo único que sé, es que todo es, y nada es, como aquel sabio dijo hace ya tanto tiempo.
Ahora, no sé qué más decir, pero tendré que vivir, tendré que seguir, el camino recto, el camino yermo, tirar a
cada paso semillas, para que los árboles nazcan, ya, la lluvia en mi espalda, azota, como el viento que sopla...
No sé si soy poeta, o no, así un día me llamaron, genio también, loco, por antaño...