La poesía se me colaba entre los dedos, triste,
y preguntaba:
¿Por qué soy como el agua,
imposible de agarrar con fuerza?
Yo, contestaba:
Cierto es. Mas, como el agua,
tienes poder de destruir y de dar vida.
Como una serpiente de terciopelo y cuello vuelto
asciendía como agua caida hasta la rivera del hombro
para susurrarme:
Míralos, prefieren llenar de carton piedra
sus casas, y no de versos.
De carton piedra en colchones dormiran,
y el que de versos se haga la cama,
un jardín de peluche mecerá sus noches.
Déjalos.
Lloraba:
Nadie me quiere.
Y le corregía:
No te conocen.
y preguntaba:
¿Por qué soy como el agua,
imposible de agarrar con fuerza?
Yo, contestaba:
Cierto es. Mas, como el agua,
tienes poder de destruir y de dar vida.
Como una serpiente de terciopelo y cuello vuelto
asciendía como agua caida hasta la rivera del hombro
para susurrarme:
Míralos, prefieren llenar de carton piedra
sus casas, y no de versos.
De carton piedra en colchones dormiran,
y el que de versos se haga la cama,
un jardín de peluche mecerá sus noches.
Déjalos.
Lloraba:
Nadie me quiere.
Y le corregía:
No te conocen.