SONRISA
Poeta adicto al portal
¿Por qué los ojos giran en sus órbitas
tratando de observar
lo que se ha endosado a las espaldas?
Presunción necia de aquél que ignora de dominios
y de la distancia disyuntiva
entre el cobre y el espíritu.
Livianos
deambulan los cierzos en las madrugadas
y con ellos
las cicatrices ceden sus crestas a la indiferencia
sin inmutar siquiera a las liras que dormitan
en el profundo sueño
de un verso en el ostracismo.
Arias
estas horas de vigilia que se apagan
las lumbreras naturales atropellan los contornos
devastando de sus formas
los velos citadinos.
Enhiestos
mis huesos se lanzan avezados
al fragor de la contienda
de la mística jornada
ya no hay vuelta
los espejos refractarios se han quebrado
ante la solaz victoria
del desamor y el olvido.
Última edición: