"Cuí”, “Cuí”, gritaba enérgica,
con todas sus fuerzas,
la amarilla ninfa,
mientras llevaba el ritmo
su alocada cabecita.
Como un pato se identificaba,
un pato testarudo,
que además de esto
por los codos cotorreaba.
“Pato, patito",
"Cotorro guapo,
cotorrito”.
su canción en bucle
la ninfa Piti repetía.
“¿Qué pasa, patito?”,
“Te quiero, patorrito”.
Incansable, una y otra vez,
su dulce pico repetía,
uno y otro día.
Decía “cua, cua”;
Y otras, “pio, pio”.
Si la cogías ,buscaba
que su cuerpo acariciaras
y te miraba a los ojos,
feliz y satisfecha,
para más tarde gruñirte
y reclamarte con enojo.
Porque Piti es un ave
temperamental, exigente,
juguetona, parlanchina,
y sobre todas las cosas,
muy querida.
con todas sus fuerzas,
la amarilla ninfa,
mientras llevaba el ritmo
su alocada cabecita.
Como un pato se identificaba,
un pato testarudo,
que además de esto
por los codos cotorreaba.
“Pato, patito",
"Cotorro guapo,
cotorrito”.
su canción en bucle
la ninfa Piti repetía.
“¿Qué pasa, patito?”,
“Te quiero, patorrito”.
Incansable, una y otra vez,
su dulce pico repetía,
uno y otro día.
Decía “cua, cua”;
Y otras, “pio, pio”.
Si la cogías ,buscaba
que su cuerpo acariciaras
y te miraba a los ojos,
feliz y satisfecha,
para más tarde gruñirte
y reclamarte con enojo.
Porque Piti es un ave
temperamental, exigente,
juguetona, parlanchina,
y sobre todas las cosas,
muy querida.