PIES DE SECUENCIAS PLAÑIDAS
Quise visitar la tierra de Amarilis,
encontrarme en el abismo y tropecé,
me vi como un caballo trotando
en el abrazo de los campos verdes.
También te vi allí, estrella fugaz,
estábamos sentados alrededor
entre una mesa cubierta de adoquines
y arcos de abrazado parto de vida.
Sueños susurrados de hojas azules
que se reflejan en espejo despedido
por medidas de imanes espectrales
y acusando espejismos febriles, locura.
Moverme entre espirales
en un ciclo eterno y progresivo
para sentir el espíritu de despertar
entre la ropa blanca del alma.
Verme desnudo entre el color
del cuerpo de letargos esperados
y en la textura fría de los equinoccios;
una esperanza de alegría clara, tú
que limpias el sueño de mis castillos.
Abro las amplias ventanas de la vida,
ejecuto el tiempo de los pulmones
y me oxigeno para llenar a mi corazón
que acaba estirado y desempolvado.
He cubierto el vacío de una falsa espera,
me he sedimentado en las ilusiones
en este tiempo de parada y ausencias,
torpe para aceptar esa alma de agujeros.
Eres como una esponja flotando,
yo un puente que se abre a tu río
Movimiento circular cerrado
fuerza centrífuga de lluvias
que corren por mis poros,
son lágrimas mantenidas por el dique
de esas nubes de incertidumbre.
Hoy estoy en tu mundo,
vibro en tu aire, me abrigo en tu mar
que me alimenta de extrañas esencias,
para que mi sangre corra entre fronteras,
soy y sigo siendo puro, incluso
esencia de confines de cielo de dedos
y pies de secuencias plañidas.
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luzyabsenta