Me gusta ese paisaje urbano impregnado de nostalgia y profunda emoción.Semáforos latentes derraman acuarelas sobre el gris
bailan las gotas abrazadas a un telón de agua que persiste
teatro urbano de árboles de ónix que extraviaron los abrigos de septiembre...
Se aproxima el imperio de una noche de plomo
de luminarias desertoras, sustituidas por guiños amarillos de neón
un vaho cálido desempaña los cristales
y también los ojos que albergan la hipnosis del recuerdo...
Un puente acarrea memorias de otros pasadizos
de cruces y vuelos elevados
de puntos cardinales en veletas de nostalgia en sepia,
un invierno, todos los inviernos
los solsticios se parecen con sus pieles de bruma
son postales de notas que habitan una radio encendida,
ninguna lágrima de almíbar ansía ser la primera en saltar al abismo
se hospedan almendras en la boca de café
y un beso a traición quiebra las pestañas de la atmósfera...
Es tarde, demasiado tarde para clausurar un arco sin puertas
para detener la senda líquida de los azules que escriben
para esfumar los renglones del aire húmedo y subyugado
impregnado por la tinta de un corazón que sangra poesía.
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Todos lamentamos la imposibilidad de detener el tiempo, cuanto dolor nos ahorraría y cuanta felicidad nos brindaría.
Siempre es un honor visitar sus líneas.
Saludos