Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Pictolín
Busquemos el punto, je,
busquemos el punto, ya,
me buscabas la punta, que,
buscabas la punta, más.
Para verme con lo bello
me queda el azul clarito,
poca luz en el destello
si tu azul es negro grito.
Me abrazó con su molicie,
me mostró su boca baba,
no hace al caso que lo explique,
era el oso que no osaba.
Todo lo tengo ordenado
y sólo queda una deuda,
que es paga de algún verano
que cobro y nunca me llega.
Desprendido de tu cielo
me queda el azul clarito,
para verme con lo bello
por las noches tan solito.
Le mostré mis manos pobres,
le implanté las garras sabias;
sonrío hacia el horizonte,
se rascó la espalda parda.
Todo lo tengo gastado
en todo lo que se pueda,
gastar aquello ordenado,
y nada, y todo me queda.
No quisiera azules negros
a mis días abrazados,
los prefiero siendo alegros
aunque negros fueran dados.
Deprimida está la fiera
con las garras arrancadas,
ya perdió la fortaleza
y sus patas se miraba.
Me voy, me voy, que me marcho
a ese plegarse la tierra,
al recibo de todo lo vivo
y apagar del destino la huella.
Me llevaba el talismán
por no verte castigado,
sin la suerte de animal
con el ánimo robado.
Si buscas el punto, ying,
y encuentras el punto, yang,
tan sólo eres pictolín,
de menta para chupar.
Busquemos el punto, je,
busquemos el punto, ya,
me buscabas la punta, que,
buscabas la punta, más.
Para verme con lo bello
me queda el azul clarito,
poca luz en el destello
si tu azul es negro grito.
Me abrazó con su molicie,
me mostró su boca baba,
no hace al caso que lo explique,
era el oso que no osaba.
Todo lo tengo ordenado
y sólo queda una deuda,
que es paga de algún verano
que cobro y nunca me llega.
Desprendido de tu cielo
me queda el azul clarito,
para verme con lo bello
por las noches tan solito.
Le mostré mis manos pobres,
le implanté las garras sabias;
sonrío hacia el horizonte,
se rascó la espalda parda.
Todo lo tengo gastado
en todo lo que se pueda,
gastar aquello ordenado,
y nada, y todo me queda.
No quisiera azules negros
a mis días abrazados,
los prefiero siendo alegros
aunque negros fueran dados.
Deprimida está la fiera
con las garras arrancadas,
ya perdió la fortaleza
y sus patas se miraba.
Me voy, me voy, que me marcho
a ese plegarse la tierra,
al recibo de todo lo vivo
y apagar del destino la huella.
Me llevaba el talismán
por no verte castigado,
sin la suerte de animal
con el ánimo robado.
Si buscas el punto, ying,
y encuentras el punto, yang,
tan sólo eres pictolín,
de menta para chupar.