Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Cae la noche ciega y sobre mí la lluvia
-no espero que me limpie los pesares-
persiguiendo el anhelado sueño,
pero solo he conseguido perder
por un camino de agravios
mis apoyos y las botas.
Nada como acariciar una cuesta
con los pies mordidos por las piedras
y el corazón atrapado en un jardín
de cuchillos luchando por mi vida.
Imaginándome más presa que cazador,
me adentro en un lugar sombrío
y estéril, paisaje penoso
que no me digno a seguir mirando,
porque es mi vivo retrato.
La caza ha comenzado y huyo
al sentir su paso suave incendiar
los bosques y su aliento sobre mi espalda
y su beso mortal aplastando mi cuello.
Atranco las puertas de mis miedos.
Está subiendo las escaleras
y lamiendo ruidosamente los peldaños,
pero antes del sacrificio absoluto
quiero tener el alivio de ver
cómo reverdece la luna asolada.
-no espero que me limpie los pesares-
persiguiendo el anhelado sueño,
pero solo he conseguido perder
por un camino de agravios
mis apoyos y las botas.
Nada como acariciar una cuesta
con los pies mordidos por las piedras
y el corazón atrapado en un jardín
de cuchillos luchando por mi vida.
Imaginándome más presa que cazador,
me adentro en un lugar sombrío
y estéril, paisaje penoso
que no me digno a seguir mirando,
porque es mi vivo retrato.
La caza ha comenzado y huyo
al sentir su paso suave incendiar
los bosques y su aliento sobre mi espalda
y su beso mortal aplastando mi cuello.
Atranco las puertas de mis miedos.
Está subiendo las escaleras
y lamiendo ruidosamente los peldaños,
pero antes del sacrificio absoluto
quiero tener el alivio de ver
cómo reverdece la luna asolada.