Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amanece.
estàs dormida e inquieta ajena al pronto
resplandor, a la maravillosa luz vital.
En nuestras almas a lo largo de la noche
resonaron suspiros: atontados miramos
las estrellas y oìmos la fuga del silencio
Un aullido causò estupor algo partìa
en cuantiosos giros.
¿habremos desechado cadenas en
las demoradas horas?
¡Percibimos el cambio! Los rastros
la transmutaciòn de la nueva esperanza.
En la cùspide diàfana emergen soplos de
tus hermosos besos, pero en el trasfondo
el vislumbre del presagio anticipa la palidez
del cirio.
2-En complicidad el viento agita latidos
con tu dulzura.
En la quietud solitaria del sendero, sin revuelos
se unen nuestros corazones,
posiblemente algùn sonido rompa el hechizo
silencioso.
Parece que la rueda feliz de la calesa nos transporta;
cruzando el hechizo volvì esperanzado.
estàs dormida e inquieta ajena al pronto
resplandor, a la maravillosa luz vital.
En nuestras almas a lo largo de la noche
resonaron suspiros: atontados miramos
las estrellas y oìmos la fuga del silencio
Un aullido causò estupor algo partìa
en cuantiosos giros.
¿habremos desechado cadenas en
las demoradas horas?
¡Percibimos el cambio! Los rastros
la transmutaciòn de la nueva esperanza.
En la cùspide diàfana emergen soplos de
tus hermosos besos, pero en el trasfondo
el vislumbre del presagio anticipa la palidez
del cirio.
2-En complicidad el viento agita latidos
con tu dulzura.
En la quietud solitaria del sendero, sin revuelos
se unen nuestros corazones,
posiblemente algùn sonido rompa el hechizo
silencioso.
Parece que la rueda feliz de la calesa nos transporta;
cruzando el hechizo volvì esperanzado.
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