Armonia
Poeta veterana
Mis ojos escupen
el cáncer que habita
en mi condena.
Purulentos,
mis labios pronuncian
la maldición
en la que me convertiste;
ahogaste mi alma
en el sueño mortal
que implora la muerte
y ahora vago en penumbras
tras el recuerdo de los vivos.
No soy un ángel caído
ni tampoco un espectro;
vivo en el limbo de tus huesos
a merced de tu oscuridad:
sin vida, sin muerte,
sólo vagando...
Despojos sólo quedan de mi sombra
y mi pasado es hoy
en futuro sin descanso...
Agónica visión en libertad.