sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Perocrics era una heroína
martirizada
por las tormentas del pasado
pues un rayo en pleno vendaval
cegó sus ojos
y los condujo a la locura
Fue entonces
cuando mediante
su ojo oscuro
se puso un nombre
en el parche
que consumía sus lágrimas
Ese parche se llamaría parchecley
un parche donde el aroma de las pestañas
destinaban un olor a venganza
Perocrics dormía al miedo y luchaba
por sus ideas
que estaban decapitadas
por el terror
Ella iba a luchar contra la propia tormenta
para eso enseño sus ojos
y vengo su destino
para hacerlo una suave brisa
que encogía y desgarraba a la maldad
Perocrics estaba destinada
a impulsar su creatividad
a altas cotas
que oscurecían al abismo
de la prepotencia
y susurraban aire fresco
que conducía a lo más propio
de que es ser un heroína
pues acabo con los rayos de furia
e hizo que todo fuera al compás
de una noble inocencia
que se ajustaba a la verdadera dimensión
de alcanzar lo que un día le quitaba el sueño
pues a partir de hay
surgió la bella locura
que acababa con la violenta acorralada.
martirizada
por las tormentas del pasado
pues un rayo en pleno vendaval
cegó sus ojos
y los condujo a la locura
Fue entonces
cuando mediante
su ojo oscuro
se puso un nombre
en el parche
que consumía sus lágrimas
Ese parche se llamaría parchecley
un parche donde el aroma de las pestañas
destinaban un olor a venganza
Perocrics dormía al miedo y luchaba
por sus ideas
que estaban decapitadas
por el terror
Ella iba a luchar contra la propia tormenta
para eso enseño sus ojos
y vengo su destino
para hacerlo una suave brisa
que encogía y desgarraba a la maldad
Perocrics estaba destinada
a impulsar su creatividad
a altas cotas
que oscurecían al abismo
de la prepotencia
y susurraban aire fresco
que conducía a lo más propio
de que es ser un heroína
pues acabo con los rayos de furia
e hizo que todo fuera al compás
de una noble inocencia
que se ajustaba a la verdadera dimensión
de alcanzar lo que un día le quitaba el sueño
pues a partir de hay
surgió la bella locura
que acababa con la violenta acorralada.