Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Perlas
Con las palmas hacia arriba,
y los tallos en arcadas,
se besan las rosas y claveles
en abrazos de las lágrimas.
Ahora escucho el violín,
con el tiempo, deforme,
y no hay armonía de ti
perdido en la noche tu nombre.
Como una gota decorada,
tu mañana en el rocío,
es la flor que más lozana
se acercaba hasta mi río.
Y por el cauce de ese afluente
te llevaba hasta el nacer,
donde hicimos, amor mío,
el amor, del amor nuestro querer.
Quién pudiera allí volver
y recubrir la suave hierba
con el recuerdo que es vivir,
un sol de limpia imagen,
recorriendo aquella sierra
Aguas del Guadalquivir.
Dime, si el jardín aún luce,
dime, si aún te queda sol,
dime, si hay inviernos grises,
dime si es jardín de dos.
Reptaré por tu espalda,
y robaré tu mejor temor,
me pondré ese botín con falda,
y por las noches con don amor,
me veré a escondidas barbas
entre tus pechos y mi dolor.
Y cuando los vértigos lleguen
espero que dentro no caigas,
que el amor es de brujas y muelles,
donde rebotan por flojas las almas,
donde los brujos se esconden si llueve.
Pero mira, pero mira,
cansado estoy de decirte cosas bellas,
ahora te diré las cosas feas:
Mi torre azul,
mi buena estrella,
mi gran baúl,
mi cinderella,
mi lengua loca,
mi bella perla,
tú, en mi boca,
yo entre tu vieira.