Asklepios
Incinerando envidias
Perdieron los fantasmas todas sus fuerzas
tras la destrucción de los abismos,
donde custodiaban los silencios.
Sus existencias se enfriaron, perdiendo
la cruel ternura de sus miradas
que quedó olvidada detrás de sus últimas y
gélidas felicidades.
Fue cuando desaparecieron sus rumbos
de los mapas y dejamos de creer en ellos.
tras la destrucción de los abismos,
donde custodiaban los silencios.
Sus existencias se enfriaron, perdiendo
la cruel ternura de sus miradas
que quedó olvidada detrás de sus últimas y
gélidas felicidades.
Fue cuando desaparecieron sus rumbos
de los mapas y dejamos de creer en ellos.