Cristina Prieto Díaz
Poeta recién llegado
La hiena aburrida pisoteaba algo
en mitad de su lado, en la sabana...
al buitre no divierte su áspera risa
ni al león su visita carroñera.
Queda la terca apartada
en un caminito de arena
donde le trepan las hormigas
y arranca en su risa aburrida.
Que ría la encorvada
a ninguna da más lastimera
sensación que su desolación
porque ni camina ni corre
sólo canta siempre su canción.
Al coyote espanta su sola imagen,
el facóquero riñe sólo con ella
aunque se crea muy lista la endeble
es más puerca que una trufa.
Encontrada en mitad de la hiel
y despedazada ya la presa humana
por su corazón hecho de diamantes.
Queda el rastro de un cazador
vista la humanidad y su belleza
matando la alegría del humilde ser.
El león quiere vengarse del maltrecho
el buitre arrancarle algo de las cuencas
la hiena se reirá del hormiguero
y el facóquero buscará entre las arenas
una digna tumba como agujero.
Cristina Prieto Díaz.
en mitad de su lado, en la sabana...
al buitre no divierte su áspera risa
ni al león su visita carroñera.
Queda la terca apartada
en un caminito de arena
donde le trepan las hormigas
y arranca en su risa aburrida.
Que ría la encorvada
a ninguna da más lastimera
sensación que su desolación
porque ni camina ni corre
sólo canta siempre su canción.
Al coyote espanta su sola imagen,
el facóquero riñe sólo con ella
aunque se crea muy lista la endeble
es más puerca que una trufa.
Encontrada en mitad de la hiel
y despedazada ya la presa humana
por su corazón hecho de diamantes.
Queda el rastro de un cazador
vista la humanidad y su belleza
matando la alegría del humilde ser.
El león quiere vengarse del maltrecho
el buitre arrancarle algo de las cuencas
la hiena se reirá del hormiguero
y el facóquero buscará entre las arenas
una digna tumba como agujero.
Cristina Prieto Díaz.