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Pequeña Costaneira

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Su último aliento
era insuficiente para apagar una vela,
pero se tragó la llama.
La encerró en sus ojos
y corrió los párpados.
Si abrazó la luz o la luz lo abrazó,
eso no lo sabe nadie.
Tú sí, ninguna, abandonada.

Afuera todo está a oscuras.
La claridad es negra,
insoportable en todo lo que toca.
Acaricias el rostro de tu padre,
tocas sus canas, sus arrugas, su playa de sonreír,
y la música viene de muy lejos,
detrás de las montañas de los años:
nieva en la línea roja, blanca.

Cuántas veces padre, carrusel y castillo.
Cuántas veces ausencia.
¿Pero esto qué es?
El borde del paisaje
y el aire más allá del acantilado.
Aire que era inmortal, inmenso,
hasta que lo viste llorar
y te reconociste en él como lo más suyo.

Mi pequeña.
Nombre de mi aliento, flor de julio.
Después un vago perfume.
Luego solo una seña. ¿Me reconoces?
El último respiro no apaga el alma;

el alma que te dio
para que la repartas.
Aquí estuve, queriéndote.
No estoy, pero te quiero.

12 de julio de 2025
 
Su último aliento
era insuficiente para apagar una vela,
pero se tragó la llama.
La encerró en sus ojos
y corrió los párpados.
Si abrazó la luz o la luz lo abrazó,
eso no lo sabe nadie.
Tú sí, ninguna, abandonada.

Afuera todo está a oscuras.
La claridad es negra,
insoportable en todo lo que toca.
Acaricias el rostro de tu padre,
tocas sus canas, sus arrugas, su playa de sonreír,
y la música viene de muy lejos,
detrás de las montañas de los años:
nieva en la línea roja, blanca.

Cuántas veces padre, carrusel y castillo.
Cuántas veces ausencia.
¿Pero esto qué es?
El borde del paisaje
y el aire más allá del acantilado.
Aire que era inmortal, inmenso,
hasta que lo viste llorar
y te reconociste en él como lo más suyo.

Mi pequeña.
Nombre de mi aliento, flor de julio.
Después un vago perfume.
Luego solo una seña. ¿Me reconoces?
El último respiro no apaga el alma;

el alma que te dio
para que la repartas.
Aquí estuve, queriéndote.
No estoy, pero te quiero.

12 de julio de 2025
Excelente poema Pedro. Me encantan tus figuras. Un abrazo con la pluma del alma
 
Su último aliento
era insuficiente para apagar una vela,
pero se tragó la llama.
La encerró en sus ojos
y corrió los párpados.
Si abrazó la luz o la luz lo abrazó,
eso no lo sabe nadie.
Tú sí, ninguna, abandonada.

Afuera todo está a oscuras.
La claridad es negra,
insoportable en todo lo que toca.
Acaricias el rostro de tu padre,
tocas sus canas, sus arrugas, su playa de sonreír,
y la música viene de muy lejos,
detrás de las montañas de los años:
nieva en la línea roja, blanca.

Cuántas veces padre, carrusel y castillo.
Cuántas veces ausencia.
¿Pero esto qué es?
El borde del paisaje
y el aire más allá del acantilado.
Aire que era inmortal, inmenso,
hasta que lo viste llorar
y te reconociste en él como lo más suyo.

Mi pequeña.
Nombre de mi aliento, flor de julio.
Después un vago perfume.
Luego solo una seña. ¿Me reconoces?
El último respiro no apaga el alma;

el alma que te dio
para que la repartas.
Aquí estuve, queriéndote.
No estoy, pero te quiero.

12 de julio de 2025

Ese poema parte el alma, hermano.

Un abrazo grande, viejo. ¡Carajo!...
 
Su último aliento
era insuficiente para apagar una vela,
pero se tragó la llama.
La encerró en sus ojos
y corrió los párpados.
Si abrazó la luz o la luz lo abrazó,
eso no lo sabe nadie.
Tú sí, ninguna, abandonada.

Afuera todo está a oscuras.
La claridad es negra,
insoportable en todo lo que toca.
Acaricias el rostro de tu padre,
tocas sus canas, sus arrugas, su playa de sonreír,
y la música viene de muy lejos,
detrás de las montañas de los años:
nieva en la línea roja, blanca.

Cuántas veces padre, carrusel y castillo.
Cuántas veces ausencia.
¿Pero esto qué es?
El borde del paisaje
y el aire más allá del acantilado.
Aire que era inmortal, inmenso,
hasta que lo viste llorar
y te reconociste en él como lo más suyo.

Mi pequeña.
Nombre de mi aliento, flor de julio.
Después un vago perfume.
Luego solo una seña. ¿Me reconoces?
El último respiro no apaga el alma;

el alma que te dio
para que la repartas.
Aquí estuve, queriéndote.
No estoy, pero te quiero.

12 de julio de 2025
"¿Pero esto qué es?"
No lo sé, Flaco, no se le parece a nada el ardor de este fuego sin luz.

Me abrazo a la inmensidad que sos.

Te quiero.
 
Un poema precioso, carnalito, que sin duda encantará y emocionará a nuestra querida amiga en estos días tristes para ella. Mis aplausos por tu arte y un par de abrazos gigantes para los dos.
Uno nunca sabe qué decir en momentos como este, carnalito, pero nuestra querida amiga conoce de esas voces que vienen de muy lejos.
Gracias por mantenerte cerca con tu calidad humana que reconforta.
Va un abrazo.
 
Su último aliento
era insuficiente para apagar una vela,
pero se tragó la llama.
La encerró en sus ojos
y corrió los párpados.
Si abrazó la luz o la luz lo abrazó,
eso no lo sabe nadie.
Tú sí, ninguna, abandonada.

Afuera todo está a oscuras.
La claridad es negra,
insoportable en todo lo que toca.
Acaricias el rostro de tu padre,
tocas sus canas, sus arrugas, su playa de sonreír,
y la música viene de muy lejos,
detrás de las montañas de los años:
nieva en la línea roja, blanca.

Cuántas veces padre, carrusel y castillo.
Cuántas veces ausencia.
¿Pero esto qué es?
El borde del paisaje
y el aire más allá del acantilado.
Aire que era inmortal, inmenso,
hasta que lo viste llorar
y te reconociste en él como lo más suyo.

Mi pequeña.
Nombre de mi aliento, flor de julio.
Después un vago perfume.
Luego solo una seña. ¿Me reconoces?
El último respiro no apaga el alma;

el alma que te dio
para que la repartas.
Aquí estuve, queriéndote.
No estoy, pero te quiero.

12 de julio de 2025
Maravilla que arruga el alma. Un gran poema para un gran dolor. Un abrazo.
 
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