May Morales
Poeta recién llegado
No hay luna,
una obscura noche cubre mis sentidos.
La apagada estrella me brilla en la memoria,
y en la misma dirección dos veces camino.
Giro en círculos, me pierdo un poco,
y me reencuentro con mi propia realidad.
¡Qué miedo dan los sonidos nocturnos!
más sé que no existen, son mis anhelos
que me gritan y me ponen en alerta;
siguen ahí, entre mis locos y selectos sueños.
Un día llegaré a saber,
si la mentira es buena y la verdad infame,
mientras sigo divagando con las formas,
navegando eternamente entre los mares
que borran con sus olas los esquemas.
Liberaré tantas ideas sueltas,
amontonadas en un punto incierto.
Elegiré las salidas inventivas,
para no aprisionar el pensamiento.
una obscura noche cubre mis sentidos.
La apagada estrella me brilla en la memoria,
y en la misma dirección dos veces camino.
Giro en círculos, me pierdo un poco,
y me reencuentro con mi propia realidad.
¡Qué miedo dan los sonidos nocturnos!
más sé que no existen, son mis anhelos
que me gritan y me ponen en alerta;
siguen ahí, entre mis locos y selectos sueños.
Un día llegaré a saber,
si la mentira es buena y la verdad infame,
mientras sigo divagando con las formas,
navegando eternamente entre los mares
que borran con sus olas los esquemas.
Liberaré tantas ideas sueltas,
amontonadas en un punto incierto.
Elegiré las salidas inventivas,
para no aprisionar el pensamiento.
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