Iván Lacayo
Poeta recién llegado
Pecados
Adán, consumó el primer pecado.
Amar tanto a Eva en el paraíso
Fue la gula de sus sentimientos
Junto al embriagante placer de todo su cuerpo.
Llego en raudo instante la avaricia
Cual sorpresa que tiene todo desprevenido
En instantes acumulando riquezas
En unas cuantas manos que no les cuesta.
La lujuria encontró cabida,
y me consumieron los placeres carnales.
Es hoy, y todavía recuerdo
Aquellos festines desnudos de recatado flirteo.
Vanagloria de mi ser pecador
Cuyo esclavo de la lujuria,
Siervo de la gula, y cautivo de la avaricia
Es orgullo que brota desde dentro
Proyectándose sin mesura
En el cercano firmamento.
La ira que descansa en el resentimiento
La pereza, cual yerro más placentero
Niegan todavía en el Edén
La fruta del árbol del conocimiento
A quien quiere, a quien pretende:
¡CONOCER!
El primer pecado del placer eterno!
.
Adán, consumó el primer pecado.
Amar tanto a Eva en el paraíso
Fue la gula de sus sentimientos
Junto al embriagante placer de todo su cuerpo.
Llego en raudo instante la avaricia
Cual sorpresa que tiene todo desprevenido
En instantes acumulando riquezas
En unas cuantas manos que no les cuesta.
La lujuria encontró cabida,
y me consumieron los placeres carnales.
Es hoy, y todavía recuerdo
Aquellos festines desnudos de recatado flirteo.
Vanagloria de mi ser pecador
Cuyo esclavo de la lujuria,
Siervo de la gula, y cautivo de la avaricia
Es orgullo que brota desde dentro
Proyectándose sin mesura
En el cercano firmamento.
La ira que descansa en el resentimiento
La pereza, cual yerro más placentero
Niegan todavía en el Edén
La fruta del árbol del conocimiento
A quien quiere, a quien pretende:
¡CONOCER!
El primer pecado del placer eterno!
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