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Pecados del Corazón

José Mª Lafuente Barros

Poeta recién llegado

Había una vez, una muchachita que nunca había conocido varón
y siendo ella casadera, habiéndose enamorado de un joven del
pueblo, se casó con él, y siempre que ella tuvo relaciones de
pareja, fue con su marido, y nunca, ni antes ni después,
mantuvo relaciones de ese tipo con nadie.

Habiéndose muerto con muchos años de vida, fue llevada a la
Presencia de Dios Todopoderoso, sentado en su trono, Él cual le dice:

¡¡Aquí está la adúltera, fornicaria y asesina!!

Y ella muy sorprendida, miró hacia atrás,
por si venía detrás de ella alguna otra, y al no ver a nadie,
esto la dejó inquieta y desconcertada.

Y dijo para si misma:
¡No puede ser por mi, yo nunca hice tal cosa en vida!
¡¡Dios de habrá equivocado, yo le explicaré que es un error...!!

Y antes que dijera nada, la voz de trueno resonó,
y ella empezó a temblar...

Y Dios le recitó esta porción de la Escritura:
"Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.
Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla,
ya adulteró con ella en su corazón."

La muchachita no salía de su asombro, yo nunca codicié, en mi corazón
a ninguna otra mujer, pues yo misma lo soy...
¡¡Desde luego Dios se ha equivocado!!

La voz de Dios se volvió a oír:
"Oísteis que fue dicho: No matarás.
Pero yo os digo, que cualquiera que odia hasta la muerte,
ya cometió asesinato en su corazón."

Y siguió la voz diciendo:
"Oísteis que fue dicho: No fornicarás.
¡¡Pero yo os digo, que cualquiera que mire a un hombre,
para codiciarlo, ya cometió fornicación con él en su corazón.!!

Entonces fue llevada a distintos momentos de su vida,
y pudo ver y oír los pensamientos de su corazón, el
cual estaba lleno de fornicación, adulterio, odio, etc.
nada estaba encubierto, los pensamientos sonaban
con voz fuerte y clara, y todo el mundo podía oírlo,
escuchó sus deseos en voz alta, una terrible vergüenza
le inundó, sentía los ojos de todo el mundo fijos en ella,
y se sentía sucia y desnuda...
Oía sus firmes decisiones de su corazón, en los
momentos que había decidido "soñar" y dejar
correr los pensamientos de aventura secreta,
¡lo que había disfrutado en secreto!
¿Acaso soñar era malo?
¿No era libre, acaso, de soñar lo que ella quisiese?

El Juez sentado en el Trono, conociendo sus
pensamientos, dijo:
¡Así es, tú fuiste libre para decidir, entre el
bien y el mal, y libremente tomaste tus decisiones,
recibe ahora, el precio de tu proceder!
Habiendo dicho esto, el Gran Juez, a su voz,
dos ángeles poderosos, uno a cada lado,
la tomaron por los brazos y era llevada al
lugar dónde la muerte es eterna...
Allí es el lloro y crujir de dientes.
Sintió desfallecer de pronto, las piernas
no la sostenían en pie, un quejido salió
de su boca, como queriendo decir...
pero no pudo, sólo logró oír una voz
que al alejarse sonaba, cada vez más y más lejana,
pareciéndole oír:

"Te busqué cuando eras niña
¡Qué bonita y que tan pura!
Me reías entre sueños
Yo velaba tu hermosura
Me orabas y me amabas
¡Yo tus plegarias contestaba!
Siendo mujer cambiaste
Y de Mi no te acordaste
¡Te llamé y te busqué
te chillé y también lloré!
Pero nada contestaste
De tu fe, tú, te olvidaste
¡Cuando te busqué siendo niña!
¡Qué bonita y que tan pura!
Me reías entre sueños
Yo velaba tu hermosura...
 
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