Al ver la sangre en su cuerpo,
ella gritó de angustia y dolor,
mientras que un deseo incandescente
creció dentro de su ser:
Era la locura...
Con su puñal ensangrentado
procedió a cortar sus blancas y tiernas alas,
alimentando el goce de los presentes que reían
y lloraban y miraban y cantaban
desde sus tronos de marfil
donde presenciaban el acto.
Al marcar el compás del sufrimiento,
ella tomó sus tesoros cortados
y se las entregó a aquel ángel lúgubre
que le incitó a matar,
preguntándole por primera vez
¿Me amas?...
ella gritó de angustia y dolor,
mientras que un deseo incandescente
creció dentro de su ser:
Era la locura...
Con su puñal ensangrentado
procedió a cortar sus blancas y tiernas alas,
alimentando el goce de los presentes que reían
y lloraban y miraban y cantaban
desde sus tronos de marfil
donde presenciaban el acto.
Al marcar el compás del sufrimiento,
ella tomó sus tesoros cortados
y se las entregó a aquel ángel lúgubre
que le incitó a matar,
preguntándole por primera vez
¿Me amas?...