Mengua la Luna sobre el horizonte negro,
que con cadenas está siendo golpeado,
por la culpa irremediable
de pertenecer sólo a los humanos.
Hay figuran que roen esa culpa
y la hacen sangrar como una herida,
y sangra sangre negra y densa
que seca lo que toca sin medida.
Ahí estoy yo, en medio de la herida,
contemplando esos payasos plateados
que ríen por la sombra que me cae encima
que me hiera y me seca como un espantapájaro.
Esos payasos de risas largas y pendencieras,
similares a la de los Lores de la Angband,
vomitan esas sombras de temor y vergüenza
que persiguen a la heterodoxa raza humana.
Una culpa circular, entonces, tortura el horizonte,
una culpa de humanos, quienes pueden verlo,
y esos payasos malvados y mórbidos
son los de nuestro error eterno.
que con cadenas está siendo golpeado,
por la culpa irremediable
de pertenecer sólo a los humanos.
Hay figuran que roen esa culpa
y la hacen sangrar como una herida,
y sangra sangre negra y densa
que seca lo que toca sin medida.
Ahí estoy yo, en medio de la herida,
contemplando esos payasos plateados
que ríen por la sombra que me cae encima
que me hiera y me seca como un espantapájaro.
Esos payasos de risas largas y pendencieras,
similares a la de los Lores de la Angband,
vomitan esas sombras de temor y vergüenza
que persiguen a la heterodoxa raza humana.
Una culpa circular, entonces, tortura el horizonte,
una culpa de humanos, quienes pueden verlo,
y esos payasos malvados y mórbidos
son los de nuestro error eterno.