Se siente bien estar de vuelta. Todo en su sitio, todo... menos yo. Pero se siente bien, como recogiendo nuestros pasos, sí, recogiéndolos. Siempre escuché decir que los muertos volvían sobre sus pasos. Yo no estoy muerta, pero si muriera no perdería el tiempo en banalidades, me iría directo hasta tu puerta y me quedaría ahí a esperarte. Sentir esas ganas de reír y de llorar al mismo tiempo y que solo se asome una media sonrisa (la otra media se quedó contigo). Así se siente volver.