hachesmudas
Poeta recién llegado
Dame en cuatro paredes
la euforia consentida en doce vidas,
así pueda,
al morder una soga invertebrada
ser avasallado por el placer terrenal.
No hay remedio más
que polvo en mis paredes.
No hay paredes más que cuatro
donde recorrer cada vertice y esquina
donde dibujar un mural de mi pecado.
Me tienes por borracho en mi conciencia
tú, que sombreas los entresijos de mi cuarto,
yo, que a mis ojos secos
le son mis yemas humedal.
Somos un vaso a medio hacer.
Pero el ayer ha brotado en el suelo y
las ratas devoran mis uñas hasta su raíz,
y en su afán por acentuar mi dolor
muerden la cuerda en mis vaciles.
Pero no es dolor ni cuarto lo que presumo,
quizás tengo por analfabetos mis sentidos,
y busco atención
en la estantería de un lector encerrado.
la euforia consentida en doce vidas,
así pueda,
al morder una soga invertebrada
ser avasallado por el placer terrenal.
No hay remedio más
que polvo en mis paredes.
No hay paredes más que cuatro
donde recorrer cada vertice y esquina
donde dibujar un mural de mi pecado.
Me tienes por borracho en mi conciencia
tú, que sombreas los entresijos de mi cuarto,
yo, que a mis ojos secos
le son mis yemas humedal.
Somos un vaso a medio hacer.
Pero el ayer ha brotado en el suelo y
las ratas devoran mis uñas hasta su raíz,
y en su afán por acentuar mi dolor
muerden la cuerda en mis vaciles.
Pero no es dolor ni cuarto lo que presumo,
quizás tengo por analfabetos mis sentidos,
y busco atención
en la estantería de un lector encerrado.