Armand
Poeta asiduo al portal
Para un niño.
El tiempo quema mis pestañas, mi conciencia y mi memoria.
Allá donde quedó el último abril está enterrado su recuerdo en parte tuyo
con retazos míos.
Tiene tus ojos y mi voz
y nos ama a ambos por separado.
Guardo en mi mesa de noche una imagen de los tres pero él está como ausente, perdido en otro universo suyo.
Y vos estas flamante, sonriendo también sola, como sin ti.
Mi madre los domingos siempre te espera como si olvidara lo que pasó
y lo espera a él y sus berrinches
y a veces jura escuchar su llanto.
Yo por mi parte no logro olvidar su sonrisa
y es asi que lo quiero recordar, rozagante en marzo cuando aun era nuestro.
Ahora que el año tiene once meses
los días parecen ser mas largos e inconcientes
tan inocentes como era el, como sus primeros pasos.
¡Como duele ese abril en mi conciencia y mi memoria!
Tanto tanto que ya no puedo ni siquiera escribir su nombre.
El tiempo quema mis pestañas, mi conciencia y mi memoria.
Allá donde quedó el último abril está enterrado su recuerdo en parte tuyo
con retazos míos.
Tiene tus ojos y mi voz
y nos ama a ambos por separado.
Guardo en mi mesa de noche una imagen de los tres pero él está como ausente, perdido en otro universo suyo.
Y vos estas flamante, sonriendo también sola, como sin ti.
Mi madre los domingos siempre te espera como si olvidara lo que pasó
y lo espera a él y sus berrinches
y a veces jura escuchar su llanto.
Yo por mi parte no logro olvidar su sonrisa
y es asi que lo quiero recordar, rozagante en marzo cuando aun era nuestro.
Ahora que el año tiene once meses
los días parecen ser mas largos e inconcientes
tan inocentes como era el, como sus primeros pasos.
¡Como duele ese abril en mi conciencia y mi memoria!
Tanto tanto que ya no puedo ni siquiera escribir su nombre.