veronica Giampietro
Poeta recién llegado
Inocentes, débiles
los traen al mundo
sin consuelo, sin cariño.
Ruegan por las calles,
gritan, y en sus ojos se refleja la amargura.
En sus pupilas el hambre, el amor, y
un abrigo que no tienen.
Extienden sus manos vacías al aire
piden en las calles, y las veredas
se inundan de niños,
la ciudad de tristeza.
Las miradas nos azechan
como un golpe fuerte y duro,
penetrante, sin olvidarte jamás de ellos.
No eligieron su destino
no eligieron transitar
por las calles empapadas de olvido.
Sus manos vacías
con falta de todo
tampoco eligieron.
Miradas inocentes,
almas que no tienen refugio
debilidad en el amor eterno
y un dios que se olvida de "ellos".
los traen al mundo
sin consuelo, sin cariño.
Ruegan por las calles,
gritan, y en sus ojos se refleja la amargura.
En sus pupilas el hambre, el amor, y
un abrigo que no tienen.
Extienden sus manos vacías al aire
piden en las calles, y las veredas
se inundan de niños,
la ciudad de tristeza.
Las miradas nos azechan
como un golpe fuerte y duro,
penetrante, sin olvidarte jamás de ellos.
No eligieron su destino
no eligieron transitar
por las calles empapadas de olvido.
Sus manos vacías
con falta de todo
tampoco eligieron.
Miradas inocentes,
almas que no tienen refugio
debilidad en el amor eterno
y un dios que se olvida de "ellos".