Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
Para la tristeza
Qué enfermedad más triste la tristeza,
qué epidemia sin fin y tan sin cura,
si no es un mal de amor es la impostura
lo que incuba este gen en la nobleza.
Hay tristes sin razón y sin cabeza,
sin calma ni piedad, sin más dulzura
que un hilo de pasión en la atadura
con que este nudo ciñe su belleza.
Hay tristes con harapos o riqueza,
con fama, con bastión, con amargura,
hay tristes que sonríen de una pieza.
Hay que arrancar por fin esta tristura,
secar su lagrimón y en la grandeza
volver a comenzar con más ternura.
15 06 11
Qué enfermedad más triste la tristeza,
qué epidemia sin fin y tan sin cura,
si no es un mal de amor es la impostura
lo que incuba este gen en la nobleza.
Hay tristes sin razón y sin cabeza,
sin calma ni piedad, sin más dulzura
que un hilo de pasión en la atadura
con que este nudo ciñe su belleza.
Hay tristes con harapos o riqueza,
con fama, con bastión, con amargura,
hay tristes que sonríen de una pieza.
Hay que arrancar por fin esta tristura,
secar su lagrimón y en la grandeza
volver a comenzar con más ternura.
15 06 11