abcd
Poeta adicto al portal
He dormido casi todo el viaje,
alguna vez, me despertaron, me ilusionaron en vano,
pero yo cerraba los ojos, seguía sin rumbo.
Mucho tiempo viví en las más oscuras guaridas,
en bocas de lobos,
en cuevas emocionales, casas de ladrillo, edificios de papel,
con paredes o sin ellas,
lo importante era que tuvieran ventanas.
Llegue a beber sangre de ríos,
de mujeres licor, de los huesos cenizas,
a ningún trago me negué y ninguno escupí.
Encontré otros seres sedientos,
de amigos están hechos los días mas breves,
de pan o con comida de mentira nos llenamos la panza,
a las ideas de que el mundo hay que cambiar
en la pereza de la cerveza nos regocijamos.
Que buena salud, tenemos todos al brindar.
Cuando dí pequeños pasos, me empujaron las palabras,
la poesía es dueña de casi todos los vientos,
de casi todas las lluvias…
y estoy seguro que en todo el viaje, jamás use un paraguas.
Fui sigiloso, sigo siendo sigiloso,
menos al dormir, he pensado que cuando ronco
estoy gritando todo lo que en el día callo.
Fui bello, sigo siendo un monstruo por fuera,
un ser que en algún sitio olvido su sombra.
Volver a buscarla fue imposible,
por si no lo saben, de niño muchas veces miré “Retroceder nunca, rendirse jamás”
Sin embargo en el viaje, lo hice, me rendí.
Aquí sigo vivo, ni Dios ni el Diablo me han de querer.
Por donde yo anduve flores nacieron,
no digo que tenga poderes, pero imagine tantos paraísos en tantas mujeres,
que alguno debió brotar.
A los dieciséis leí a Neruda y toque el mar y senos de cereal,
a los veinticuatro lo volví a leer pero ya me había ahogado en senos de cristal.
Hoy lo estoy volviendo a leer,
es loco, siento que siempre estuvo en mi piel.
Viajar es tener tantos cuerpos como promesas,
es intentar llegar lo mas lejos de la mente aún sin moverse.
No esperar, es volver a encontrar lo que no se busca,
no sentir necesitar otra oportunidad,
el viaje deberá ser difícil, frágil,
al menos una vez te tiene que doler hasta respirar,
todo se disfruta, todo sirve si al final te sientes distinto.
Igual, he dormido casi todo el viaje.
Sigo llenando la valija de poesía, de relatos que nunca tienen un desenlace cierto.
Eviterno en el arte.
Me gustaría que ustedes al hablarme de su aventura aún no hayan terminado,
odiaría que se quieran así como están,
hay una luz que pronto estallara y puede ser una luciérnaga
o un imperio de vidas paralelas que nos viene a abrazar.
alguna vez, me despertaron, me ilusionaron en vano,
pero yo cerraba los ojos, seguía sin rumbo.
Mucho tiempo viví en las más oscuras guaridas,
en bocas de lobos,
en cuevas emocionales, casas de ladrillo, edificios de papel,
con paredes o sin ellas,
lo importante era que tuvieran ventanas.
Llegue a beber sangre de ríos,
de mujeres licor, de los huesos cenizas,
a ningún trago me negué y ninguno escupí.
Encontré otros seres sedientos,
de amigos están hechos los días mas breves,
de pan o con comida de mentira nos llenamos la panza,
a las ideas de que el mundo hay que cambiar
en la pereza de la cerveza nos regocijamos.
Que buena salud, tenemos todos al brindar.
Cuando dí pequeños pasos, me empujaron las palabras,
la poesía es dueña de casi todos los vientos,
de casi todas las lluvias…
y estoy seguro que en todo el viaje, jamás use un paraguas.
Fui sigiloso, sigo siendo sigiloso,
menos al dormir, he pensado que cuando ronco
estoy gritando todo lo que en el día callo.
Fui bello, sigo siendo un monstruo por fuera,
un ser que en algún sitio olvido su sombra.
Volver a buscarla fue imposible,
por si no lo saben, de niño muchas veces miré “Retroceder nunca, rendirse jamás”
Sin embargo en el viaje, lo hice, me rendí.
Aquí sigo vivo, ni Dios ni el Diablo me han de querer.
Por donde yo anduve flores nacieron,
no digo que tenga poderes, pero imagine tantos paraísos en tantas mujeres,
que alguno debió brotar.
A los dieciséis leí a Neruda y toque el mar y senos de cereal,
a los veinticuatro lo volví a leer pero ya me había ahogado en senos de cristal.
Hoy lo estoy volviendo a leer,
es loco, siento que siempre estuvo en mi piel.
Viajar es tener tantos cuerpos como promesas,
es intentar llegar lo mas lejos de la mente aún sin moverse.
No esperar, es volver a encontrar lo que no se busca,
no sentir necesitar otra oportunidad,
el viaje deberá ser difícil, frágil,
al menos una vez te tiene que doler hasta respirar,
todo se disfruta, todo sirve si al final te sientes distinto.
Igual, he dormido casi todo el viaje.
Sigo llenando la valija de poesía, de relatos que nunca tienen un desenlace cierto.
Eviterno en el arte.
Me gustaría que ustedes al hablarme de su aventura aún no hayan terminado,
odiaría que se quieran así como están,
hay una luz que pronto estallara y puede ser una luciérnaga
o un imperio de vidas paralelas que nos viene a abrazar.