Noe Guzman
Poeta asiduo al portal
El siniestro verdugo agiliza su paso,
la cama vacía se infecta de rabia,
y el ronco sonido,
se inflama con llamas.
No huyas cobarde, la doncella te alcanza;
apresura su paso y no lo declina,
sabe su gozo y está decidida,
en su mano tu vientre,
y en la otra la espina.
Calla y claudica en su hombro,
no falles, no mientas,
la muerte te alucina,
en el llano se posa tu doctrina.
El brujo blasfema su llegada,
la niña aburrida sangra
y el cortejo se desvanece
por la atroz morada.
la cama vacía se infecta de rabia,
y el ronco sonido,
se inflama con llamas.
No huyas cobarde, la doncella te alcanza;
apresura su paso y no lo declina,
sabe su gozo y está decidida,
en su mano tu vientre,
y en la otra la espina.
Calla y claudica en su hombro,
no falles, no mientas,
la muerte te alucina,
en el llano se posa tu doctrina.
El brujo blasfema su llegada,
la niña aburrida sangra
y el cortejo se desvanece
por la atroz morada.