Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
llueven del cielo
los violines...
nuestra música oscura
somos aire lleno de negrura
incrustado de azules
piedras finas de la existencia
tiempo sin clemencia -
noche en disfraz del día
cantamos como locos
la pasión vehemente
el amor - y alegría
lunas tristes dormidas
bajo las alas de la aurora...
luminoso espejo
de los ojos en llanto -
besos lejanos que nos iluminan
sobre el silencio de la tarde armoniosa -
la cadena y la rosa
en la alcoba sin ventanas
donde las puertas nunca se abren
por temor a ser cerradas
otra vez por la imágen
lúgubre de la soledad que aclama
los muros inalcanzables del destino...
¡cual triste desierto...!
la llama del pensamiento
y sentir que fluye
desde el alma, como un río...
la niebla fría y el mar bravío -
sol mudo en la distancia
también anhela
nuestra caricia eterna...
somos, entonces, un fuego
menos que el polvo -
pero más que ceniza...
[09/04/2014]