Cuán auténtica es la plegaria del hombre,
cuán auténtica, cuán auténtica,
si la ventura lo asiste desde una educación mañanera,
donde el ADN pesa, pesa como la comida,
y la libertad resuena, resuena en el paladar,
pero se ahoga antes de salir al campo.
Encrucijadas de elementos opuestos,
se mezclan, se mezclan con tintes añejos.
Carromato sin dirección, llévame contigo,
llévame al huerto, al huerto para saciar mis lamentos,
lamentos de perfumes internos, perfumes internos.
Penetrante holocausto emerge sin timón,
y quien lo maneja lleva guantes de boxeo,
guantes de boxeo que golpean sin miedo.
Llegaremos al cierzo después de tanto invento,
bañado por la IA que se mete entre las sábanas del nido,
nos vigila, nos vigila y nos convence
de ser imbéciles, de ser imbéciles sin sigilo.
Humeante humadera, humadera creada sin permiso,
sin cautela, sin cautela.
Abrir las puertas al campo,
y el horizonte se teñirá de espanto,
quien sabe si de auroras boreales después del cansancio,
sí, después del cansancio.
Porque lo genuino es madre, es madre,
y parir se verá que no es lo mismo.
Solo la sangre fluyendo, fluyendo sin descanso en un corazón,
puede helarse y seguir respirando, seguir respirando.
Si no olvidamos quién somos, jamás, jamás
el mundo se romperá más de lo que está,
y tratamos de pegar con encanto, con encanto.
Funerales nos quedan, a lo tremendo,
se juntarán en torres, en torres,
pero descenderá el espanto,
y la serenidad cobijará al resto,
cobijará al resto, al resto.
La pena, la pena que la repetición sea necesaria,
como el dolor de muelas, como el dolor de muelas.
Lo peor, despertando con la mentira a cuestas cada mañana,
y querer, creer, creer que para no incordiar al de al lado,
volvemos a dormir desnudos y no armados como soldados.
Tenebroso y orgulloso, orgulloso a manos llenas,
vamos con mochilas pesadas al mismo tiempo que van vacías.
Toca a maitines, luego a serenata,
y al caer la noche, lo mejor:
despejar de esta tierra, ir donde nadie sabe,
donde nadie sabe si está cerca o lejos, ni por qué se cierne,
y gracias a ello nuestro cuerpo sobrevive, sobrevive
a este tormento, a este tormento.
Gracias descanso misterioso,
dame tu billete y tu abrazo,
para atravesar este oscuro milagro,
oscuro milagro, oscuro milagro.
13/08/2025
Dikia ©
cuán auténtica, cuán auténtica,
si la ventura lo asiste desde una educación mañanera,
donde el ADN pesa, pesa como la comida,
y la libertad resuena, resuena en el paladar,
pero se ahoga antes de salir al campo.
Encrucijadas de elementos opuestos,
se mezclan, se mezclan con tintes añejos.
Carromato sin dirección, llévame contigo,
llévame al huerto, al huerto para saciar mis lamentos,
lamentos de perfumes internos, perfumes internos.
Penetrante holocausto emerge sin timón,
y quien lo maneja lleva guantes de boxeo,
guantes de boxeo que golpean sin miedo.
Llegaremos al cierzo después de tanto invento,
bañado por la IA que se mete entre las sábanas del nido,
nos vigila, nos vigila y nos convence
de ser imbéciles, de ser imbéciles sin sigilo.
Humeante humadera, humadera creada sin permiso,
sin cautela, sin cautela.
Abrir las puertas al campo,
y el horizonte se teñirá de espanto,
quien sabe si de auroras boreales después del cansancio,
sí, después del cansancio.
Porque lo genuino es madre, es madre,
y parir se verá que no es lo mismo.
Solo la sangre fluyendo, fluyendo sin descanso en un corazón,
puede helarse y seguir respirando, seguir respirando.
Si no olvidamos quién somos, jamás, jamás
el mundo se romperá más de lo que está,
y tratamos de pegar con encanto, con encanto.
Funerales nos quedan, a lo tremendo,
se juntarán en torres, en torres,
pero descenderá el espanto,
y la serenidad cobijará al resto,
cobijará al resto, al resto.
La pena, la pena que la repetición sea necesaria,
como el dolor de muelas, como el dolor de muelas.
Lo peor, despertando con la mentira a cuestas cada mañana,
y querer, creer, creer que para no incordiar al de al lado,
volvemos a dormir desnudos y no armados como soldados.
Tenebroso y orgulloso, orgulloso a manos llenas,
vamos con mochilas pesadas al mismo tiempo que van vacías.
Toca a maitines, luego a serenata,
y al caer la noche, lo mejor:
despejar de esta tierra, ir donde nadie sabe,
donde nadie sabe si está cerca o lejos, ni por qué se cierne,
y gracias a ello nuestro cuerpo sobrevive, sobrevive
a este tormento, a este tormento.
Gracias descanso misterioso,
dame tu billete y tu abrazo,
para atravesar este oscuro milagro,
oscuro milagro, oscuro milagro.
13/08/2025
Dikia ©